Tras las elecciones
municipales se suelen producir algunos cambios en la dirección y jefatura de
los servicios de emergencia. Algunos que cesan, y otros que son cesados obligan
a la búsqueda de un nueva persona para ocupar el puesto de jefe. Analicemos en
este artículo las fórmulas para reclutar un nuevo jefe al frente de un servicio
de emergencias.
Por
desgracia, los políticos están convirtiendo estas plazas en puestos de
confianza y les gusta cada vez más cubrirlos mediante el sistema de libre
designación. Se suelen oponer los partidos(1) de la oposición que a su vez hacen lo mismo cuando
gobiernan y no suelen mostrar su oposición a este sistema los sindicatos pues
los jefes políticos suelen ser más manejables.
Escasez
Hay en España grandes
problemas para encontrar jefes/directores de servicios de emergencias,
especialmente en bomberos y en protección civil, pues su actividad está menos
regulada que en las policías, y en consecuencia no hay cantera. Conozco de
algunas ciudades que han estado buscando un jefe de bomberos y no han
encontrado, y varias ciudades están iniciando el proceso de búsqueda de un nuevo
jefe.
Búsqueda
de candidatos
El proceso normal para
sustituir un jefe de emergencias debería ser el siguiente(2):
1.- Que el subjefe (que debería haber en todos los
servicios) pase a jefe. Desgraciadamente esto apenas ocurre en España pues:
a) muchos jefes no quieren tener un subjefe, con su
mismo nivel de titulación, que les pueda hacer sombra y no han luchado por ello
a pesar de que yo siempre he opinado que en un servicio de emergencia lo primero que tiene que tener un jefe es
un subjefe.
b) los sindicatos se han preocupado de que no haya
equipos directivos sólidos. Solo reivindican y aceptan que se convoquen plazas
de bomberos o policías cuando en realidad estamos muy necesitados de muchos
mandos cualificados.
2.- Realizar un proceso de promoción interna(2) para que algún miembro de la plantilla pueda optar al
puesto. Esto tiene la ventaja de que ya conoce la organización y la desventaja
de la endogamia, que suele impedir la puesta en marcha de algunos cambios, muchas veces necesarios.
3.- Buscar de forma directa
un jefe de servicio de una ciudad más pequeña que quiera ir a una ciudad más
grande. Esto tiene la ventaja de que un jefe de otro servicio ya tiene
experiencia en la gestión de los problemas habituales de un servicio similar.
4.- Buscar de forma directa
un oficial o mando de una ciudad más grande que quiera progresar a jefe de
servicio ya que en su servicio las posibilidades de ascender suelen ser más
bien pocas.
5.- Buscar un experto en emergencias que no sea estrictamente
del mismo gremio: bomberos, emergencia sanitaria, policía, militar de carrera, etc.
En España ha habido y hay actualmente, jefes de bomberos que provienen de la
policía, de la emergencia sanitaria, o de protección civil, o directores de policía
que han sido jefes de bomberos, o jefes de protección civil que provienen de
bomberos o de policía, etc., etc.; son posibilidades que están abiertas.
6.- Realizar una convocatoria pública con la máxima
difusión para cubrir la plaza con quién demuestre los mejores conocimientos y
habilidades para la plaza.
7.- Realizar un concurso de
traslado para que otro técnico (sin experiencia en emergencias) de la propia
administración ocupe la plaza. Creo que esta ha de ser considerada la última
opción.
8.- Otra posibilidad es
dejar la plaza vacante, cubriéndola de forma transitoria por un profesional de
forma interina. Esto debería ocurrir solo durante un periodo de tiempo y
mientras resolvemos el problema mediante alguno de los procedimientos enumerados
anteriormente.
Las
peores opciones
Desgraciadamente se han
puesto de moda las peores opciones que son algunas de las siguientes:
-
Poner un amigo del partido gobernante
sin cualificación apropiada.
-
Poner un amigo del Alcalde
o concejal basándose en el principio de personal de máxima confianza.
-
Promocionar a un líder
sindical o persona propuesta por los sindicatos, pensando que así se mejorará
el clima social.
-
Poner al frente un político
(a veces ocurre)
-
Además, suele hacerse una
trampa: saltarse los requisitos de titulación en cualquiera de los casos
anteriores, para lo que se produce un cambio de denominación del puesto con lo
que se intenta esquivar las exigencias legales.
Por lo general, los
desaguisados que pueden provocar sus actuaciones, ya sea por interés o por
ignorancia, suelen ser irreversibles en una generación.
Los
procedimientos
El procedimiento para cubrir el puesto puede ser:
Promoción interna, una buena solución siempre que
no se hagan trampas y se elija bien.
Oposición, no me parece que sea lo más
recomendable habida cuenta que además de conocimientos se debe requerir alguna
experiencia para estos puestos.
Concurso-oposición, lo que resulta lógico si se
quiere ocupar la plaza con carácter permanente y estable.
Libre designación, que es el más utilizado últimamente
(Habida cuenta de la relevancia que está teniendo este procedimiento, lo trato
en un punto aparte).
Interino, es una mala opción tener a un jefe con
la espada de Damocles de la interinidad. Eso reportará inestabilidad y debilidad
a su autoridad mientras todo su personal subordinado tiene el beneficio de la
estabilidad laboral.
La libre
designación
El jefe del servicio de
extinción de incendios y salvamentos de una ciudad, el de policía o el de
protección civil, al igual que el director de la
banda de música municipal, no se debe contratar por ser amigo o
persona de confianza del Alcalde sino por los conocimientos y experiencia que acredite en la
materia objeto de su ejercicio profesional. Además, debería elegirse al mejor
de los posibles candidatos por lo que debería garantizarse la máxima difusión y
publicidad de la convocatoria para mantener los principios de transparencia,
igualdad y libre competencia, que quedan vulnerados cuando tan solo se ha
enterado de la convocatoria el amigo “elegido” a priori.
El Tribunal Supremo ha
advertido suficientemente en varias sentencias de la irregularidad del sistema
de libre designación y del abuso que las administraciones hacen de este sistema,
para sortear la legalidad y burlar los procesos de contratación de personal
público basados en los principios de igualdad,
mérito y capacidad.
Los responsables políticos a
los que a veces se les llena la boca con la palabra “Constitución”, olvidan con
demasiada frecuencia los principios de “igualdad, mérito y capacidad” y la
interpretación que el Tribunal Constitucional ha efectuado sobre ellos como
base del acceso a la función pública. En el sistema de libre designación del
que tanto abusan algunos responsables políticos se pervierten estos principios
constitucionales. Además, se presenta el inconveniente de que con la elección
“a dedo” la autoridad “designadora” se garantiza la sumisión del candidato y en caso de
conveniencia puede efectuar a discreción la “libre remoción”, que naturalmente
se presenta como “ventaja” para la autoridad competente.
Los responsables de los partidos de la oposición que tanto protestan a veces en su institución, deberían hacer un llamamiento a sus colegas de partido de
todos los ayuntamientos que gobiernan para que no utilicen este sistema de
contratación, excepto en circunstancias muy especiales.
Todos deberían exigir que todas las contrataciones de personal al
servicio de la administración pública se hiciesen conforme a la ley y a la lógica. También
alcanza esta responsabilidad al responsable de Recursos Humanos y al secretario
del Ayuntamiento que deberían vigilar la legalidad de las contrataciones
municipales. Todos aquellos que tengan alguna capacidad de influencia en los
procesos selectivos deberían abogar por la defensa a ultranza de los principios de
igualad, mérito y capacidad. El sistema de libre
designación no tendría por qué ser malo si se utilizase bien, lo perverso es
utilizar este sistema para colocar a los amiguetes incapaces, dejando sin
posibilidades a los candidatos más idóneos.
Militares en emergencias
Este artículo no trata del
papel de la UME o del rol cada vez más protagonista del ejército en las
emergencias sino de la selección de una persona para el puesto de jefatura de
un servicio de emergencia, por lo que me limitaré a ello.
Hace unos días, un periódico
publicaba una noticia con una pregunta tonta en el titular: ¿Puede ser un militar el próximo jefe de los bomberos de Salamanca?(3) La respuesta es muy sencilla, los militares desde hace
mucho han podido ser jefes de servicio y oficiales en las administraciones
públicas siempre que cumpliesen los requisitos de la oposición convocada y
obtuviesen la plaza. Los estudios de la escuela superior de oficiales de la
carrera militar están convalidados como universitarios de grado superior. Sus
estudios y experiencia les cualifican para esta actividad tanto o más que otras
titulaciones que han sido habituales en las jefaturas de los servicios de
bomberos. Si no hay más militares en emergencias es porque las administraciones
restringían estos puestos, al principio a la titulación de arquitecto y más
tarde a ingenieros y arquitectos, y porque los militares han querido, ya que tienen una carrera
profesional en la que se asciende rápidamente en el escalafón y hasta ahora no
les ha interesado su paso a la administración civil.
No obstante, con el nombramiento de un militar como
director general de protección civil del Estado y dos directores de bomberos de
dos grandes servicios españoles también militares y la actividad de la UME en
emergencias, empezarán a darse cuenta de sus posibilidades, por lo que imagino
que en el futuro habrá más vocaciones procedentes de este sector profesional.
Un consejo gratis para todos
Todos aquellos que piensen que un nuevo jefe de servicio
podrá resolver los problemas detectados, que se les quite de la cabeza tan
peregrina idea. Los jefes de servicio no
disponen de herramientas de gestión para dirigirlo. La dirección del
servicio debe ser ejecutada por un equipo directivo que el nuevo jefe casi nunca
podrá constituir. Con suerte, si las habilidades sociales del nuevo jefe lo
permiten, se podrá evitar la aparición de nuevos problemas y contener los
existentes, siempre que tenga cuidado y con sus decisiones no cree nuevos e inesperados
conflictos. Otro día, hablaremos de las imposibilidades de gestión de los jefes
de servicio en la administración.
Un consejo gratis para los candidatos
Si te intentan convencer que una vez que accedas al puesto
y te hagas la composición de lugar estarán a tu disposición para producir los
cambios que necesites y quieras promover para ejecutar tu proyecto, NO LES
CREAS; es mentira. Una vez que hayas accedido al puesto ya les has quitado su
problema que era cubrir la vacante para que los partidos de la oposición y los
agentes sociales no les machaquen en los medios. Todo lo que quieras conseguir
tiene que estar bien negociado antes de entrar y muy amarrado y después, aún
así, podrás comprobar el escaso valor de la palabra dada y recibirás una
lección práctica de como la coyuntura se impone sobre todos los compromisos.
(1) El comportamiento de los partidos políticos en
estos procedimientos no es exclusivo de unas siglas o de un partido en
concreto, sino que se trata de una forma de actuar generalizada, en muchos
casos pactada con los sindicatos, que excepto en casos especiales, deberían
repudiar este sistema.
(2) Doy por sentado que el proceso se debe de llevar a
cabo en base a la exigencia de conocimientos y experiencia y no en base a
titulaciones académicas que se puede pensar subjetivamente o
corporativamente que son más idóneas para el puesto. ¡Quién tiene que ser idónea
para el puesto es la persona, no su titulación académica!.
(3) Finalmente, mientras estoy escribiendo el artículo, el ayuntamiento de Salamanca ha publicado
la convocatoria de la plaza de jefe de bomberos: https://sede.diputaciondesalamanca.gob.es/opencms/opencms/sede/herramientaBOP/documentos/2015/BOP-SA-20151009-006.pdf
Artículo publicado el 12 de octubre de 2015



