Por diversas razones, difíciles de explicar, los servicios
de bomberos en España -en general- restringen sus actuaciones a la extinción de
incendios y a la intervención en algunos salvamentos.
Es cierto que en los últimos 30 años han venido abordando nuevas competencias, pero así con todo siguen siendo bastante limitadas y aún no se aproximan a la amplitud de las que desarrollan otros servicios de bomberos más al norte de los Pirineos. Más limitadas todavía son las funciones que realizan los servicios de emergencia sanitaria, que además intentan desempeñar sus actuaciones en un régimen de exclusividad.
Es cierto que en los últimos 30 años han venido abordando nuevas competencias, pero así con todo siguen siendo bastante limitadas y aún no se aproximan a la amplitud de las que desarrollan otros servicios de bomberos más al norte de los Pirineos. Más limitadas todavía son las funciones que realizan los servicios de emergencia sanitaria, que además intentan desempeñar sus actuaciones en un régimen de exclusividad.
Por otra parte, sin embargo, nos encontramos
con que los voluntarios y voluntarias de protección
civil ofrecen un amplísimo abanico de actuaciones atendiendo casi todas las
necesidades de los ciudadanos en todo tipo de emergencias: prestan asistencia
sanitaria en todo tipo de accidentes; servicios de orden en la celebración de
espectáculos, en acontecimientos culturales de participación masiva; realizan
vigilancias; búsquedas en el monte; socorrismo y salvamento en las playas, rios y pantanos; regulan el
tráfico; participan en la divulgación a la sociedad de medidas de prevención;
en las emergencias catastróficas han demostrado su utilidad atendiendo a la
población salvando a los ciudadanos, trasladando damnificados, repartiendo
alimentos, atendiendo albergues, limpiando, barriendo, etc., etc., etc. Y además colaboran con todos
los demás servicios públicos. En definitiva, haciendo lo que haga falta hacer. ¡Con entusiasmo!
Los voluntarios de protección civil, algunas veces ninguneados
por los profesionales, muestran una excepcional disposición al sacrificio en
beneficio de la sociedad, cuidan con celo sus materiales e
instalaciones, tienen ganas de aprender, se forman en su tiempo libre, quieren
ayudar a sus semejantes, y cuando piden algo es para servir de manera altruista
a la comunidad. E incluso, se dedican a buscar fondos para poder financiar sus
costes de funcionamiento y muchas veces ponen dinero de su bolsillo. ¿Quién da
más?
Publicado el 22 de julio de 2014

