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miércoles, 4 de febrero de 2015

Muertes de incendio en enero 2015


 Incendio de Lora del Río (Sevilla) el 8 de enero de 2015 con 3 víctimas mortales 

Nunca hasta ahora se habían publicado tantas noticias alarmantes en los medios de comunicación sobre las víctimas mortales de incendio. Sin duda la realización de los estudios sobre víctimas de incendios de forma continuada desde 2010 por parte de APTB y FUNDACIÓN MAPFRE, la campaña #DetectoresYA impulsada por APTB y los artículos constantes de Tecnifuego-Aespi van recogiendo sus frutos y los medios de comunicación se están volviendo más sensibles ante la tragedia de los muertos por incendios, que en la mayoría de los casos podrían haberse evitado. En este artículo analizo los muertos por incendio que se han producido en enero de 2015.

Gracias a la publicación de los estudios mencionados sabemos que este año hemos batido el record de muertes en incendio de los últimos años. Como se ve en el gráfico que he elaborado con las víctimas mortales de los 6 últimos años ha habido 27 personas fallecidas este mes de enero -una en un vehículo y 26 de ellas en viviendas-.

 
El incendio con mayor número de muertos fue el ocurrido el 8 de enero en Lora del río en Sevilla donde fallecieron una madre de 25 años y sus dos hijos de 2 años.
El peor día del mes fue el 8 de enero en que fallecieron 8 personas repartidas por la geografía española.
Por CCAA, nos encontramos que la mitad de los incendios con muertos han ocurrido en tres comunidades, en primer lugar Andalucía con 6 víctimas mortales, seguida de Cataluña con 4 y castilla La Mancha con 3. Por provincias, la más desafortunada ha sido Sevilla con 4 víctimas, seguida de Barcelona con 3 y Madrid, con 2.
Por edades, se mantiene la mayor vulnerabilidad de las personas mayores: de las 23 muertes en que conocemos la edad, 12, corresponden a mayores de 65 años.
 
Muertos en edificios de viviendas
Como se ve, casi todas las muertes han ocurrido en viviendas siendo las víctimas sus ocupantes habituales.

La distribución por tipo de vivienda es de 17 incendios en bloques de viviendas y 9 en viviendas unifamiliares.

Veamos en un gráfico la evolución de los muertos en viviendas –por sexo- desde 2012.


Por sexos, se mantiene como todos los años que los hombres superan en número a las mujeres fallecidas en incendios. En enero de 2015, de los 26 muertos en viviendas han fallecido 15 hombres (58%) y 11 mujeres (42%).
Analizando la causa, vemos que de los 18 casos o en que se conoce la causa probable del incendio, 10 han sido por aparatos productores de calor (7 de ellos por braseros) y 4 provocados por fumadores, 2 por cocinar, y 2 de origen eléctrico.
El principal lugar de la vivienda donde se han producido los incendios ha sido el salón con 13 incendios, el dormitorio con 4, la cocina con 3.
Por tipo de población, tenemos que ha habido 14 muertos en poblaciones de menos de 20.000 habitantes y 12 en las poblaciones más grandes.
 
Sospecha
Tengo la sospecha de que la temperatura ambiente es un factor que juega un papel importante en la fenomenología de los incendios. Tenemos el dato de que los meses de invierno son los que producen la mitad de las víctimas mortales por incendio del año pero no tenemos datos para relacionar los rangos de temperatura con los muertos.
Para hacer ese estudio habrá que esperar a que los servicios de bomberos recojan el dato de la temperatura existente en el lugar y momento del incendio y luego podremos realizar estadísticas con esta variable.
 
Conclusión principal
El que no vea que hay que regular mejor la protección contra incendios en los edificios de vivienda es un ciego además de un necio. Los legisladores del Estado español deberían acometer de una vez las reformas legislativas necesarias para mejorar la seguridad contra incendios en las viviendas españolas. Es probable que continúen con su pasividad habitual y no lo hagan, y en consecuencia alguna comunidad autónoma tomará la delantera y adoptará disposiciones especiales para mejorar esta grave carencia y después el gobierno español acusará a las CCAA de crear diferencias entre los españoles.

El Ministro competente en materia de seguridad de los ciudadanos (o sea el responsable de la seguridad pública) debería poner este asunto en manos de personas competentes (expertos en la materia) que se enteren de la realidad. Los políticos, además de firmar pactos para luchar contra el terrorismo, también podrían hacer pactos para evitar que los españoles mueran en sus casas, que son muchísimas más víctimas que las del terrorismo de cualquier clase.

Publicado el 4 de febrero de 2014

lunes, 27 de octubre de 2014

Muertos por incendio en los pueblos


En el estudio “Víctimas de incendio en España 2011” elaborado por la APTB y la FUNDACIÓN MAPFRE se analizó una nueva variable que no había sido considerada en los estudios anteriores. Me refiero al tamaño de las ciudades en que ocurren las muertes por incendio y explosión.
 
Para eso se realizó una clasificación de las poblaciones españolas en función del número de habitantes. Se establecieron los siguientes siete rangos: menos de 1.000 habitantes, de 1.000 a 5.000 hab., de 5.000 a 20.000 hab., de 20.000 a 50.000 hab., de 50.000 a 100.000, hab., de 100.000 a 500.000 hab. y más de 500.000 habitantes. Una vez realizado esto y asignado el número de víctimas mortales por incendio a cada tramo de población se obtuvieron los resultados que se recogen en el gráfico siguiente, observándose que estos datos absolutos no aportaban ninguna información relevante.

 


Por tanto, se consideró que para obtener un indicador adecuado y útil habría que calcular el índice de muertos por millón de habitantes para cada rango poblacional. Esto se presentaba un poco más laborioso y para ello que hubo que conseguir los datos del número de habitantes que tenía cada uno de los tramos y correlacionarlo con el número de muertos. Los resultados, que se muestran en el siguiente gráfico del “Índice de muertos por millón de habitantes según el tamaño de la población”, fueron reveladores.


Resulta curioso observar en el gráfico, cómo el índice de muertos por millón de habitantes aumenta de forma progresiva según disminuye el tamaño de la población. Aunque quizás algunos pudieran haber intuido este fenómeno, nunca antes habíamos tenido esta certeza de forma estadística.
 
A la vista de los resultados expuesto podemos afirmar con rotundidad que desde el punto de vista de la seguridad contra incendios vivir en una pequeña población, menor de 1.000 habitantes, es mucho más peligroso que vivir en una gran ciudad: exactamente se tienen cinco veces mayor riesgo de morir en un incendio en un pueblo que una gran capital. Como se aprecia claramente ya en las ciudades de menos de 20.000 habitantes aumenta este riesgo, pero en las de menos de 5.000 habitantes el riesgo se duplica y en las poblaciones de menos de 1.000 habitantes se dispara.

Este hallazgo ha de tener una gran repercusión en los servicios de bomberos, especialmente en los más sensibles a la sociedad que protegen, y que cuentan con departamentos de prevención de incendios o desarrollan campañas de prevención para la población. También para las agrupaciones de voluntarios de protección civil muy arraigadas en el ámbito rural que suplen con su actividad altruista lo que no hacen muchos bomberos profesionales: prevención. Todos aquellos que, entre sus tareas, desarrollen campañas de información a los ciudadanos habrán de tener esto presente. La divulgación en materia de prevención de incendios se debe dirigir en primera instancia hacia los sectores de población más vulnerables, pues ahí es donde obtendremos la mayor eficiencia de nuestras acciones preventivas. Y aquí hemos identificado un gran sector de población que tienen mayor riesgo: los habitantes de las poblaciones de menos de 1.000 habitantes. Así que cuando se planifiquen las campañas de divulgación tengamos esto en cuenta: empecemos por los pueblos.

Con campañas de prevención en los pueblos y ciudades más pequeñas para educar a sus habitantes en cuestiones relacionadas con los riesgos de incendio, no solo conseguiremos que haya menos incendios sino reducir sus efectos.

Un ejemplo de lo que estoy diciendo es la campaña de prevención lanzada por el Consorcio de Bomberosde Valdeorras en Ourense sobre la limpieza de chimeneas con la distribución de 3.000 trípticos, o el anuncio de la Diputación de Castellón en la presentación de la Semana de la Prevención de Incendios que los mayores de 70 años que vivan solos en los pueblos de Castellón pueden solicitar que los bomberos les instalen un detector de incendios. Este es el cambio de paradigma para transformar un modelo de bomberos pasivos en un modelo de bomberos preventivos al servicio de la comunidad.

Publicado el 27 de noviembre de 2014

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