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martes, 14 de diciembre de 2021

Los peligros de la Navidad


Desde OPRA -Observatorio de Prevención de Riesgos y Accidentes- se da un repaso a los principales peligros que entrañan las fiestas navideñas y se exponen algunos consejos de prevención de accidentes para estas Navidades:

miércoles, 1 de diciembre de 2021

OPRA - Observatorio de Prevención de Riesgos y Accidentes

 

Ha nacido el Observatorio de Prevención de Riesgos y Accidentes -OPRA-. Se trata de una entidad sin ánimo de lucro que surge con la intención de generar la confluencia de las personas interesadas en la prevención de riesgos para generar una mayor sensibilidad social sobre la prevención de accidentes de todo tipo.

Sabemos que hay portales muy especializados para cada uno de los riesgos y accidentes (no para todos) y una de las características de OPRA es que reúne la prevención de todos los accidentes en un único espacio. Esto permitirá contrastar y aprender de las experiencias exitosas que se lleven a cabo en la prevención de distintos tipos de accidentes. Recientemente el Senado ha aprobado la creación de una única comisión de investigación de accidentes, refundiendo las tres comisiones existentes de investigación de accidentes marítimos, de ferrocarril y aéreos. Así, se considera que la creación de un único organismo multimodal permitirá compartir experiencias y formas de trabajo en la investigación de los factores humanos, organizativos y normativos de las causas de estos accidentes. Este mismo enfoque es el que mueve a OPRA en este Observatorio.

 

Acciones de OPRA

Una de las primeras acciones del Observatorio es el lanzamiento de un portal de Internet que ha iniciado su actividad el día 1 de diciembre de 2021 en el que se publicarán todo tipo de noticias, artículos y estudios relacionados con la prevención de accidentes. Parece una buena coincidencia que el día del lanzamiento de una web de prevención de riesgos sea el 1-12, coincidiendo los tres dígitos con el teléfono de emergencias al que llaman los ciudadanos para pedir socorro.

La información ofrecida en la web está clasificada según las principales causas externas de mortalidad. Puedes encontrar, noticias, artículos, estudios, estadísticas, legislación, bibliografía, etc. También se recoge información distinguiendo según los lugares donde se producen los accidentes y en función de la edad de las víctimas. Se ha colocado un buscador temático con el que buscar rápidamente aquello que te pueda interesar.

Además, desde OPRA iremos elaborando materiales propios de prevención de accidentes que puedan servir de base a los programas de formación en prevención de riesgos dirigidos a toda la sociedad.

El objetivo final es reducir el número de muertes por accidentes y disminuir la gravedad de los mismos.

 

Un Observatorio abierto

OPRA quiere ser el punto de encuentro de las personas interesadas en la prevención de accidentes Un sitio de internet que te pueda interesar a todas aquellas personas que mantengan una relación académica o profesional o que desarrollen cualquier tipo de actividad en el ámbito de la prevención de riesgos y accidentes.

De este modo OPRA se ha de convertir en el vehículo de expresión de las opiniones autorizadas de expertos y de experiencias contrastadas en el mundo de la seguridad, el análisis de riesgos y la prevención de accidentes.

Te animo a que visites el portal de OPRA y a que lo sigas. Si te interesaba el blog Emergente seguro que ya tenías una elevada sensibilidad en materia de prevención de riesgos y en la reducción de los accidentes que afectan a las personas y sus consecuencias y por lo tanto estoy convencido que te va a interesar. Los servicios de emergencia, cada día más se están especializando en la atención de los accidentes de los ciudadanos sin que se trate necesariamente de grandes siniestros. Las organizaciones de protección civil están mucho más cerca aún de los riesgos comunes de los ciudadanos y les atienden en los accidentes de tráfico, en las caídas, y en los envenenamientos y ahogamientos por lo que sin duda, esta es una iniciativa que le va a interesar. Un cambio de paradigma, provocará que en un futuro las policías locales y los servicios de bomberos tengan un papel más activo en la prevención de los riesgos que amenazan a la ciudadanía.

 

Información y Divulgación en RRSS

OPRA va a participar activamente en las RRSS más conocidas y populares donde también encontrarás presencia de su actividad y podrás seguirlo si resulta de tu interés.

 

Participación

Puedes colaborar enviándonos cualquier información relacionada con la prevención. Cualquier contribución a la prevención de accidentes será bienvenida.


Por mi parte, a partir de ahora la mayoría de mis artículos, siempre que tengan que ver con la prevención de accidentes los colgaré en mi nuevo blog de OPRA, donde podrás leerlos y comentar aquellos aspectos que resulten de tu interés.

 

Publicado el 1 de diciembre de 2021
Javier Larrea. Presidente de OPRA.

jueves, 30 de junio de 2016

¿Qué es protección civil? (VII) Futuro


Se me antoja bastante difícil especular lo que pueda ocurrir en la protección civil a largo plazo, pero a partir de lo establecido en el artículo anterior y tras realizar algunas consideraciones previas, me aventuraré a apuntar la evolución y las tendencias de la protección civil en España para las dos próximas décadas.

Veamos algunas consideraciones que hemos de tener en cuenta para realizar una prognosis a largo plazo, es decir a más de veinte años.

Emergencia ordinaria y extraordinaria
Ya he mencionado anteriormente que creo que la división entre emergencia ordinaria y extraordinaria no tiene sentido en la planificación de emergencias en el siglo XXI. Si en algún momento se pudo utilizar para trazar una división política y competencial de las emergencias entre las administraciones, esto ya puede carecer de sentido.

Es absurdo planificar la respuesta en caso de gran emergencia sin haber planificado y organizado la respuesta a las emergencias ordinarias y sin tener en cuenta a todos los medios y recursos que operan en el día a día. El divorcio entre ambos conceptos deberá acabar en un matrimonio de conveniencia.

Por otra parte, no es posible disponer de cuerpos entrenados para su actuación en catástrofes si no están entrenados en el día a día. Por ello, si queremos tener organizaciones y personas formadas en para las situaciones extraordinarias lo mejor es que mantengan engrasada su maquinaria con su participación en la emergencia ordinaria. No existe otra posibilidad; bueno, si la hay, pero es nefasta.

Por cierto, esa división de emergencia ordinaria o extraordinaria es una cuestión semántica para los que nos dedicamos a esto, pues para un ciudadano una emergencia que le afecte a él solo, es siempre una emergencia extraordinaria.

Con qué enseña se presta la ayuda
Los ciudadanos quieren estar protegidos por su administración en cualquier contingencia y les da lo mismo quién le garantiza y les ofrece esa protección. Les da igual que sea el Estado o su ayuntamiento, su diputación o su comunidad, que sean civiles o militares y que sean voluntarios o retribuidos, públicos o privados. A los ciudadanos les da igual la bandera, el uniforme, la enseña o el escudo del que le presta la ayuda. Lo que quieren es que el servicio sea razonablemente satisfactorio, tanto en las emergencias ordinarias o comunes como en las extraordinarias.

Civil versus militar. Habíamos entendido que la protección civil era organizada por la administración civil y eso no se corresponde con las experiencias globales. Muchos servicios de emergencias de muchos países del mundo son militares. Tenemos cerca las experiencias de Francia donde Sapeurs-Pompiers de ciudades como París y  Marsella son militares –para ellos, no resulta incompatible-. Hoy en día, con las nuevas misiones de paz de los ejércitos, se han mezclado los espectros y los roles civil y militar en cuanto al carácter de los agentes que prestan la protección.

Público versus privado
Siempre hemos pensado en la protección civil como algo público, pero también este concepto se ha trasladado a las empresas privadas. En España, en los años 80, fue una empresa ferroviaria la primera en acuñar el concepto de protección civil como sinónimo de seguridad y al Director de Seguridad le llamó Director de Protección Civil. Este comportamiento fue imitado por otras grandes corporaciones, con lo que el nombre de protección civil dejó de pertener solo a lo publico. También hay muchas empresas privadas expertas en planificación de emergencias que se dedican a elaborar Planes de Protección Civil, pequeños y grandes.

No debería haber antagonismo entre público y privado. En la emergencia ordinaria los entes privados tienen recursos propios de autoprotección y en la emergencia extraordinaria todos los elementos públicos y privados han de estar al servicio de la protección civil.


Profesional (retribuido) versus voluntario
El modelo de atención de emergencias de muchos otros países está basado en el voluntariado, o sea que básicamente el servicio se presta con personal voluntario (a veces con alguna compensación económica) y cuando no se puede prestar con voluntarios se contratan profesionales. La experiencia de esos países nos muestra que la calidad del servicio prestado no es peor en un caso que en otro. De hecho, nos aseguran que es más importante una buena organización y formación, que si el personal cobra o no por sus servicios. El modelo en España no es así, el modelo español se basa en atención con profesionales remunerados y en algunos casos y en algunos lugares para algunas funciones se complementa con personal voluntario.

Otros países
No conozco otros países de Europa donde se haya desarrollado un sistema tan atomizado y disperso de organizaciones de protección civil como en España. Por ejemplo, en Francia la Protección civil entendida como planificación para las grandes emergencias lo lleva la “Securité civil” que es una organización nacional que depende del Estado (no tienen CCAA) y que tiene como misión la planificación y coordinación en caso de catástrofes. Tienen una autentica simbiosis con los servicios de bomberos y de policía. En España, esta relación ni existe ni la habrá; con la Ley de 2015 la han castrado para la siguiente generación.

Pronóstico a 20 años
Especulando sobre lo que puede pasar dentro de décadas, mi intuición me dice que en lo que se refiere de las decisiones de gobierno, no se van a producir grandes novedades sobre la situación actual. Es decir no va a cambiar mucho el escenario general. Aunque pueden darse algunos pequeños cambios y evoluciones parciales no cambiará mucho el panorama general.
  • El modelo profesional no va a cambiar. Esto va a seguir siendo así. No veo cambios posibles en los próximos 20 o 30 años. El modelo español se seguirá sustentando en personal asalariado en todas las modalidades de la emergencia.
  • El gasto público continuará realizándose por criterios políticos sin realizarse en sistemas escalables. No se ha diseñado un sistema básico de protección civil que procure atención satisfactoria a las emergencias comunes, a la emergencia cotidiana, a la ordinaria y planificando un sistema de atención progresiva a las emergencias de mayor nivel, con una cobertura de mayor ámbito territorial. Puede hacerse, pero no se ha hecho y no se hará.
  • La deuda de la Administración española sigue creciendo y esto no puede seguir sucediendo eternamente, así que creo no se tardará mucho en tener que ponerle freno al gasto público lo que traerá irremisiblemente recortes en los presupuestos y en el número de funcionarios. Por muchas protestas que organicen los profesionales de emergencia en demanda de mejores condiciones, los alcaldes y políticos saben que si se lo dan a ellos tienen que quitárselos a otros ciudadanos. Se implantarán modelos de mayor flexibilidad.
  • La integración de servicios de emergencia puede comenzar a extenderse en un par de décadas cuando se vayan retirando aquellas personas que los crearon y contribuyeron a su atomización. Según se vayan reduciendo los presupuestos públicos y se hagan números se comprobará que la unificación integración de funciones y de servicios nos puede ahorrar mucho dinero público.
  • Los servicios de emergencia van adquiriendo cada día más formación y experiencia y en dos décadas más estarán muy acostumbrados a trabajar de forma colaborativa en todo tipo de emergencias. Con mayor empatía y conocimiento de los otros, las inter-relaciones de los equipos operativos serán mucho más fluidas que entre sus administraciones.
  • Qué pasará con la UME
Si en una década la UME ya se ha hecho con el control de los medios y recursos del Estado eso será irreversible y seguirá siendo así para siempre. Ninguna organización civil podrá competir con la UME.
-       La UME aún no ha desarrollado un modelo de voluntariado, que creo que podría ser viable en un par de décadas. Sería una manera de “civilizarla” de que cuando se movilice lo haga con militares y con personal civil. Hay un gran campo de acción para realizar esta actividad, ya que hay cantera social y el voluntariado municipal actual (más de 50.000 personas) está desregulado. Incluso quizás podría ser el germen de un modelo de voluntariado social de emergencias que algún día se pueda instaurar como un sistema de “Servicio social obligatorio” en el que los jóvenes presten servicio a la sociedad en determinados destinos relacionados con la atención emergencias. Como lo fue el servicio militar obligatorio, pero civil y por periodos más cortos de tiempo.
-        El modelo de la UME se propagará y extenderá por otros países, sobre todo en los países menos desarrollados donde los ejércitos tengan más peso en sus administraciones y especialmente en Sudamérica. Así pues, con esta universalización se reforzará la existencia de la UME.
-         La UME será el escaparate español de las emergencias a través de la formación a otros ejércitos y a otras unidades (también civiles) de protección civil de otros países. Realizará una excelente labor de promoción de los fabricantes y productos nacionales de emergencia contribuyendo a abrir nuevos mercados en otras naciones.
-       La dependencia civil o militar de la UME podría ser modificada en función de los partidos que lleguen a ocupar el gobierno de España. Si alguno de los partidos emergentes llega al poder, intentarán someter nuevamente la UME a la autoridad civil. Incluso es posible que reajusten su tamaño, reduciéndolo, pero en ningún caso será suprimida.
-        Mediante convenios con las administraciones irá participando más en las emergencias ordinarias sin que sea necesario declarar emergencia de “interés nacional”. Esto le vendrá bien para intervenir más, adquirir más experiencia y tener más visibilidad y de paso hacerse más necesaria. Excepto a los bomberos profesionales (urbanos y forestales) que temen absurdamente su sustitución a todo el mundo le parece bien su intervención.
-         Creo que asumirá un mayor papel en la prevención y planificación de grandes emergencias.

Tendencias
Con carácter general aprecio que habrá algunos pequeños cambios que se están dando de forma esporádica pero que se irán generalizando:
  • Se producirá una gran evolución en la coordinación de emergencias. En el antiguo ideario de la emergencia estaban los incidentes o servicios simples, que a nadie se le ocurría llamarles emergencias, hasta que aparecieron servicios públicos que se pusieron ese nombre (sobre todos los servicios sanitarios que se enamoraron de la palabra). Estos servicios simples los resolvía un solo servicio público, el servicio de bomberos o el de ambulancias. Algunas situaciones más complicadas eran aquellas en que deberían actuar varios servicios conjuntamente (aquí fue cuando alguien pensó <<como no saben hablar entre ellos voy a crear un nuevo servicio para coordinarles y yo seré el jefe>> y así nació el servicio y el coordinador/director de protección civil. Otra situación más compleja surgió cuando los servicios públicos municipales ordinarios se veían desbordados y no tenían suficiente capacidad de respuesta y era necesario movilizar más recursos. Entonces ya parecía una emergencia mayor, y sin que esto supusiese que se trataba de una situación catastrófica, el coordinador de protección civil se erigió en director de las emergencias movilizando los recursos extraordinarios que quedaban bajo su autoridad basándose en que él los había llamado, aunque no tuviese conocimiento ni pericia en la resolución de las emergencias. Creo que esto no pasará dentro de 20 años. Se avanzará en la descentralización de la dirección de la emergencia estableciendo niveles y pautas de coordinación en función del tipo de emergencia, perdiendo rigidez los ámbitos de competencias institucionales.
  • Una de las tendencias que tiene que imprimir carácter es aceptar, asumir y transmitir que la responsabilidad de la seguridad personal es de las personas, no de la Administración. Son las personas las primeras responsables de su propia seguridad. Por eso se mejorarán mucho los conocimientos de autoprotección de los ciudadanos. Los ciudadanos han de ser los primeros intervinientes en cada situación de emergencia antes de que lleguen los profesionales o los voluntarios o quién sea que tenga la encomienda social de movilizarse para prestar ayuda en caso de emergencia. Los ciudadanos tendrán la obligación solidaria de saber manejar un desfibrilador para atender a un ciudadano que esté a su lado y sufra una parada cardio-respiratoria, con la tranquilidad de saber que si le pasa a él, será otro ciudadano junto a él el que le salve la vida. Igualmente los ciudadanos serán responsables de conocer las pautas para no provocar un incendio y si se encuentra en situación de riesgo debe saber cómo ponerse a salvo. Y los servicios públicos serán los responsables de enseñar a los ciudadanos cómo hacerlo. Este será el verdadero cambio de paradigma del siglo XXI, no solo trabajar para los ciudadanos sino trabajar con los ciudadanos.
  • Los salvadores pueden ser víctimas
    Las grandes emergencias pueden convertir en víctimas a los servicios de emergencias locales. Pocos ayuntamientos cuentan con organizaciones eficaces para enfrentarse a una situación seria de catástrofe. Los planes de emergencia suelen ser de papel y no contemplan con suficiente detalle la actuación en las grandes catástrofes. No creo equivocarme mucho si aseguro que no hay ningún plan de emergencia en España que tenga bien prevista la llegada de un contingente de más mil efectivos de equipos de rescate y apoyo del exterior que vengan a ayudar en una catástrofe en su territorio. El día que se tengan que enfrentar a esa realidad la situación será tan caótica y desordenada como fue en Lorca.
    Asumir esta vulnerabilidad favorecerá que se trabaje en el desarrollo de planes para reforzar la resiliencia de ciudades, áreas y regiones. Esta será una de las tendencias de los planes de emergencia del futuro: abordar la resiliencia desde una concepción integral y general de todos los servicios que afectan a la comunidad.
  • Los servicios de emergencia (tanto voluntarios como profesionales) se irán haciendo cargo de tareas que tienen que ver con la defensa de la naturaleza, el medio ambiente y la fauna, tanto doméstica como salvaje. Ya hay ejemplos de intervenciones en caso de  salvamento de delfines, cachalotes, ballenas, aves, etc., el salvamento de mascotas (perros gatos, etc.) atender el bienestar animal, o la retirada de animales peligrosos.
  • La prevención va a ser una tendencia imparable.
  • La ayuda humanitaria, dentro y fuera de nuestras fronteras puede ser una tendencia permanente, más allá de la moda de la preocupación por los refugiados que tiene ahora nuestra sociedad. Pero como esto es difícil hacerlo con funcionarios a no ser que se paguen horas extras o en tiempo libre, correrá principalmente a cargo de la UME o de las ONGs.
  • Creo que mantendrá la tendencia de que la protección civil no será planificada como un servicio público modular, escalonado, escalable, desde los ayuntamientos hasta el Estado. Creo que es poco tiempo para que se haya resuelto la división actual de compartimentos estancos de las administraciones.

Comentario adicional
Hay bastantes cuestiones sobre las que no me pronuncio. Es probable que de algunas me haya olvidado, pero hay otras sobre las que no comento nada porque soy incapaz de saber que ocurrirá con ellas.

Definición final (para quien la quiera)
Me apetece acabar este artículo con una pseudo definición(1) extensiva de la protección civil:

Se entiende como protección civil el conjunto de organizaciones, servicios, o acciones que tienen como fin, tanto la prevención (evitar que se produzcan situaciones de emergencia), y la planificación de la respuesta, como la actuación en cualquier situación de emergencia, ordinaria o extraordinaria.

(1) Se trata de una pseudo definición pues una autentica definición debería decir lo que es no lo que hace o que se entiende por el concepto que se quiere definir.

viernes, 17 de junio de 2016

¿Qué es protección civil? (III) Funciones

Qué es protección civil

Hemos visto que tanto en las Leyes de protección civil como en los libros editados sobre protección civil se recogen de forma genérica una gran amplitud de funciones, tareas y acciones de forma indeterminada. Vamos a profundizar en el análisis de las tareas de protección civil.

Es cierto que muchas veces no es tan importante lo que se es sino lo que se hace, de hecho a uno acaban conociéndole por lo que hace. Y eso es lo que les está ocurriendo a los ciudadanos españoles que sin saber qué es la protección civil si se dan cuenta de lo que hacen aquellos que se ponen ese nombre. Pero, sucede que no en todos los ayuntamientos, ni en todas las comunidades los que se autodenominan como servicio de protección civil hacen las mismas cosas en cada lugar. En fin, sigamos el hilo del artículo y demos un repaso de las funciones de Protección civil.

Diferencia entre Defensa civil y Protección civil
En el libro Conocimientos generales de protección civil (1989) del Ministerio de Interior, el Estado se retrata y nos cuenta su versión. El libro tiene un capítulo titulado "Diferencias fundamentales entre defensa civil y protección civil" en el que tras manifestar que no es fácil la diferencia y que ambos vocablos parece sinónimos, concluye que la Defensa civil es cuando está controlada por el ejército y la Protección civil cuando está controlada por el gobierno. Evidentemente, esta explicación rezuma fascismo militarista instalado en el subconsciente de quien escribió tal mensaje, como si el ejército fuese un poder independiente del gobierno. Esta referencia nos da una idea de quienes fueron los ideólogos de la Protección civil en España; probablemente los mismos que redactaron la Ley de Protección civil de 1985 despreciando el nuevo estado de las autonomías. De aquellos polvos vienen estos lodos. Pero al menos, deslindaron los conceptos y podíamos tomar como punto de partida lo siguiente:
-       Es Defensa Civil cuando la organización de la protección está en manos del ejército.
-      Es Protección civil cuando la organización de la protección civil está en manos de las autoridades civiles.
Aunque esta separación conceptual haya podido ser válida durante unas décadas, cuestiono que esta división pueda ser defendida hoy en día con los últimos acontecimientos legislativos, o sea a la vista de la Ley del Sistema Nacional de Protección Civil de 2015, que a partir de ahora regulará el sistema estatal de Protección Civil. Esto lo explicaré en la siguiente entrega de este artículo.

Funciones de la Defensa Civil
La DGPC del Ministerio del Interior editó en 1992 una estupenda recopilación legislativa en dos tomos denominada “Legislación usual de protección civil” presentada en un formato de dos carpetas de anillas. Entre la documentación recogida en el segundo tomo, figura la transcripción de algunos artículos del PROTOCOLO ADICIONAL de 1977 al Convenio de Ginebra de 1948. Entre estos artículos se encuentra el artículo 61 que se llama en su versión original “civil defense” y que recoge el siguiente texto:
Se entiende por Protección Civil (el texto original decía Defensa Civil, así que la traducción al español es incorrecta) el cumplimiento de algunas o de todas las tareas humanitarias que se mencionan a continuación, destinadas a proteger a la población contra los peligros de las hostilidades y de las catástrofes y a ayudarla a recuperarse de sus efectos inmediatos, así como a facilitar las condiciones necesarias para su supervivencia. Estas tareas son las siguientes:
– Servicio de alarma;
– Evacuación;
– Habilitación y organización de refugios;
– Aplicación de medidas de oscurecimiento;
– Salvamento;
– Servicios sanitarios, incluidos los de primeros auxilios, y asistencia religiosa;
– Lucha contra incendios;
– Detección y señalamiento de zonas peligrosas;
– Descontaminación y medidas similares de protección;
– Provisión de alojamiento y abastecimientos de urgencia;
– Ayuda en caso de urgencia para el restablecimiento y el mantenimiento del orden en zonas damnificadas;
– Medidas de urgencia para el restablecimiento de los servicios públicos indispensables;
– Servicios funerarios de urgencia;
– Asistencia para la preservación de los bienes esenciales para la supervivencia;
– Actividades complementarias necesarias para el desempeño de una cualquiera de las tareas mencionadas, incluyendo entre otras cosas la planificación y la organización;
– Captura y combate de animales peligrosos.

Como es evidente, el traductor del texto ha falseado deliberadamente la traducción del texto oficial y ha traducido equívocamente defensa civil por protección civil, queriendo sin duda atribuirse todas estas funciones, establecidas para los ejércitos en caso de conflictos bélicos internacionales, para su Dirección general de protección civil en tiempo de paz. Son comportamientos y actitudes deshonestas de nuestros gobernantes (o de nuestros altos funcionarios) que nos deshonran y que han producido con su parcialidad y sectarismo el caos en que nos hemos visto inmersos; pretendiendo, al más puro estilo quijotesco español, reservarse y asumir unas funciones que les resultaban imposibles de abarcar; actitud a la que también podría aplicarse el refrán castellano del perro del hortelano.

Es como si alguien para querer adueñarse de un charco, hubiese dado una fuerte patada en el centro del mismo diciendo: todo esto es mío; y dispersase casi todo el agua en todas las direcciones.

La suplantación
Por esa época, a principios de los 90, recién creada la APTB, recuerdo haber encontrado algunos documentos sobre protección civil, con definiciones de este tipo, que de forma sintética decían cosas así:
-        La protección civil tiene como objeto la prevención de riesgos y la lucha contra los siniestros, ya sean de origen natural o debido a la acción humana.
-          Son por lo tanto sus fines:
a)      Prevención de los siniestros
b)      Lucha contra los siniestros
c)       Protección de las personas y los bienes afectados
La sensación que sentí, estando yo al frente de un servicio de bomberos, era que habían entrado en nuestra casa, se alimentaban con nuestra comida y se habían metido en nuestra cama, y lo que era peor, sin que hubiésemos alzado ni una sola voz de protesta unánime. Según esta concepción las funciones que se atribuyeron a protección civil son una réplica de las que corresponden a los servicios de bomberos. Es decir, y esto ya es historia, que en todos los ámbitos, tanto en el estatal, como en el autonómico, como en el municipal se llevó a cabo un intento de establecer una estructura de coordinación y mando por encima de las jefaturas naturales de los servicios de bomberos.

Mientras a los jefes y mandos de bomberos nos preocupaba este asunto, a los sindicatos de bomberos de la época, estas cuestiones les venían al pairo, no querían saber nada de las competencias, ni de la segunda actividad, ni de la jubilación anticipada; tan solo les preocupaba conseguir la jornada de 24 horas continuadas que todavía no se había implantado en muchos de los servicios de bomberos.

Allá por el año 1992, en un encuentro en Sevilla en la EXPO, un responsable político de protección civil de una comunidad del sur de España me manifestaba su desánimo porque las funciones de coordinación de los servicios que participaban en la emergencia que le habían encomendado no las podía ejercer porque no tenía ni personal que le asistiese, ni medios, ni recursos propios (los recursos movilizados pertenecían casi siempre a los ayuntamientos (en aquella época no existía ni el teléfono 1-1-2). <<–Solo tengo la competencia– se quejaba>>. Recuerdo que le dije que su situación parecía una obra de teatro en que le hubiesen dado el papel de Rey pero a ninguno de los actores-súbditos le hubiesen dicho que tenían un nuevo monarca y la obligación de obedecerle. Entre sonrisas me afirmó que la parábola era muy certera. Con los años, a la Comunidad autónoma de este director le dieron un teléfono 1-1-2, un servicio de incendios forestales, ambulancias de emergencias dependiendo de su gobierno y la posibilidad de desarrollar planes de emergencia de la comunidad en incendios forestales, en riesgo sísmico etc., y una Ley de emergencias y se recogía en su Boletín oficial, que él era el Rey. Las cosas cambiaron bastante: entonces ya pudo obligar a sus súbditos a dejarse coordinar.

En esta tesitura nadie sabía lo que abarcaba el término protección civil, ni se sabía lo que alcanzaba el término emergencias, ni sabíamos lo que comprendía el concepto atención de emergencias. Cada administración, cada servicio público, cada individuo entendía o que le venía en gana o le encajaba con sus intereses.

La confusión institucionalizada
Tras la publicación de las dos primeras partes de este artículo, he sido reconvenido en Twitter por algunos expertos de protección civil que han salido en defensa de la antigua Ley de Protección Civil a la que yo he culpado de habernos traído el caos a la protección civil. Como no es posible una discusión técnica en Twitter con mensajes de 140 caracteres, seguiré aquí manteniendo esta tesis del caos sobrevenido.

La Ley ineficaz
Sigo pensando que la primera ley de un sector tiene que ordenar y reglamentar, y sentar las bases del desarrollo del sector que pretende regular, y desgraciadamente el resultado de la Ley de 1985 ha sido justo lo contrario: desregular.
Si la eficacia de una Ley se mide por sus resultados, la Ley de protección civil de 1982 ha debido ser la que ha cosechado un mayor fracaso de todas las leyes. Decía la Ley que no se deberían crear servicios exnovo y sin embargo el resultado ha sido el contrario. Se han creado cientos de servicios de protección civil y de emergencias en los ayuntamientos, diputaciones y CCAA. Incluso en algunas CCAA se han multiplicado algunas direcciones generales, como la dirección general de protección de protección civil (o emergencias) y la dirección general del 1-1-2 (cuantas más direcciones se crean más políticos se colocan). Desde este punto de vista ha sido una ley muy poco eficaz.

La administración nos confunde
Eso sí, la imprecisión de la Ley fue muy bien apoyada con los despropósitos de la propia DGPCE, su dirección política y sus altos funcionarios que han mantenido a lo largo de 30 años, una Dirección sin orientación, y sin norte, que no ha dirigido los pasos de la protección en España sino que se ha inhibido. Hasta que llegó la UME.

Veamos algunos casos que teniendo su origen en la institución encargada de la Ley de PC nos ayudan a la confusión:

1.  El caso del hundimiento del buque petrolero Prestige por las autoridades españolas puede ser el mejor ejemplo de un suceso que debiendo haber sido una de las actuaciones más claras de protección civil en la nación española, no lo fue(1).  El intento por parte de las autoridades de minimizar el incidente tuvo el efecto de soliviantar a los afectados que se movilizaron espontáneamente en la defensa de sus intereses, mientras el Estado y sus organizaciones permanecían pasivas ante la marea negra. Y la sociedad española se rebeló contra las autoridades y se generó el mayor movimiento de solidaridad y de asistencia de voluntarios de fuera de la región afectada (¿20.000?) que había existido nunca en un siniestro en España.
Con este accidente la DGPCE se delató: entre otras deficiencias se descubrió que no existía (ni existe) una organización civil de cierta envergadura que pudiese canalizar la movilización masiva de voluntarios. Desde el año 1985 en que fue promulgada La Ley de Protección Civil esta ha sido la situación más grave de catástrofe o calamidad pública en que se ha visto envuelta la sociedad española y donde se demostró que la DGPCE no servía para nada(2).
 Miles de voluntarios de toda España colaboraron en la limpieza de la marea negra en Galicia 
2.  Nos encontramos con que una de las acciones estrella de la DGPCE es la Operación Paso del Estrecho –OPE- que consiste (según el texto oficial de la web del Ministerio del Interior) en hacer cómodo, fluido y seguro el tránsito de los ciudadanos magrebíes por la península hacia sus lugares de vacaciones en el norte de África ¿Dónde está la situación catastrófica? Se trata del paso de 600.000 vehículos por nuestras carreteras rumbo a África. Un asunto para el que nuestras infraestructuras están perfectamente capacitadas. En todo caso, podría ser un problema para el Ministerio de fomento, o sea el competente de las carreteras y autopistas, infraestructuras, puertos marítimos y de la navegación, o sea de todos los elementos sustanciales que intervienen en dicha operación, pero en absoluto para el Ministerio del Interior. Según datos de la DGT se producen unos 80 millones de desplazamientos por las carreteras españolas entre julio y agosto, el año pasado (2015) 43,5 millones en agosto, y este año 2016, 14,5 millones en Semana Santa. Según la web del Ministerio del Interior la OPE en 2015 movió (¿movió? ¡hay que ser pretenciosos!) más de 2.800.000 pasajeros y 620.000 vehículos (para aumentar los números no toman como referencia las fechas críticas de julio y agosto, sino desde el 15 de junio al 15 de septiembre). A la vista de estos datos, se ve que no es en absoluto necesaria una operación de protección civil ¿Por qué la DGPCE no dedica una Operación Semana Santa, o una Operación BIKINI para julio y agosto. ¡En fin! Tiene toda la pinta de que alguien se ha montado un chiringuito con esto de la OPE que le da para estar entretenido todo el curso y así le dejan en paz el resto del año. Si alguna vez hace 30 años se requirió algún dispositivo de ayuda humanitaria eso ya no es necesario. ¿No lo ve nadie?

Si, como dicen, el Plan está dirigido a prevenir situaciones de riesgo y a hacer frente a las contingencias que comporta todo movimiento masivo de personas, hágase la Operación Vacación para los españoles. ¡La verdad es que tratándose de dinero público, no tiene gracia!

Pues eso, que nuestras autoridades de protección civil nacional, no están donde deben estar y se implican donde no deben.

Funciones de protección civil
Las funciones públicas más habitualmente reconocidas como propias y básicas de protección civil (en la versión de catástrofes) son:
-    Acciones preventivas dedicadas  prever situaciones de riesgo catastrófico
-    Acciones de preparación y planificación de medios para afrontar la emergencia
-   La intervención operativa en caso de emergencia (evacuación, rescate, refugio, asistencia sanitaria, asistencia social, protección de bienes, etc.)
-  Acciones de reparación y rehabilitación para restablecer infraestructuras y servicios esenciales.

Aunque restringida la actuación a las situaciones catastróficas, estas tareas son muy amplias, abarcando el antes, el durante y el después, con tan solo los límites que los que se dediquen a ello quieran establecer.

Pero, como hemos venido diciendo a lo largo del artículo, la protección civil es mucho más amplia, por muchas razones ha dejado de estar constreñida a las catástrofes, y la realidad cotidiana de la protección civil se ha infiltrado en las actividades de emergencia desbordando su significado.

Había concluido, en la segunda parte, que no teníamos una definición exacta y precisa de que era protección civil y voy a concluir la tercera parte de este artículo con que no tenemos una relación de tareas o funciones que correspondan a protección civil y que nos podría servir para determinar que los que realizan esas tareas son protección civil y los que no realizan dichas tareas no son protección civil. Esto no existe. Es más, creo que la división entre emergencia ordinaria y extraordinaria ya no tiene sentido en la planificación de emergencias en el siglo XXI.

Se trató de una división política de competencias de las emergencias para que el Estado mediante la Ley de 1985 pudiese reservarse en exclusiva esa competencia pero no salió bien y como hemos dicho la sentencia del Tribunal constitucional, que no sabía muy bien sobre que estaba dictaminando, sembró más confusión aún al complejo mundo de la protección civil.

Así, sin saber bien qué es protección civil ni qué tareas le han correspondido hasta ahora, me atreveré a ensayar en la próxima y última parte de este artículo qué entendemos hoy por protección civil y cómo veo el futuro de la protección civil en España.

(1)     Editorial del número 46 de la revista emergencia 112 editada por la APTB.
(2)     Quiero creer que una situación similar a la del Prestige hoy en día sería abordada de forma muy diferente. El Estado declararía una situación de emergencia nacional y la UME con su gran capacidad de intervención y sus recursos se haría cargo de la situación y de coordinar todas las actuaciones. Como les supongo gran capacidad de adaptación a las circunstancias dejarían la coordinación de los voluntarios en manos de alguna organización civil para no provocar ningún rechazo entre los jóvenes voluntarios antimilitaristas, que los hay.