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lunes, 27 de abril de 2015

Incendios y Síndrome de Diógenes (I)

En los estudios de víctimas mortales de incendio nos encontramos todos los años con que algunos de los incendios que ocasionan víctimas mortales han sido originados en viviendas repletas de objetos y/o basura y se recoge en los partes de intervención de los servicios de bomberos que sus ocupantes padecen el síndrome de Diógenes. Estos incendios sulen acabar con la destrucción total de la vivienda.
 
 
La mayor parte de esos incendios han afectado a personas ancianas por lo que, con el envejecimiento de la población, podemos esperar que estos casos vayan en aumento, si no hacemos nada. Aunque no siempre se trata de ancianos: el pasado 16 de marzo de 2015 un hombre de 51 años con “Síndrome de Diógenes” falleció en un incendio en su vivienda en una calle del centro de Palma, destruyendo 3 viviendas y afectando de forma importante a otras 7.
 
Tener consciencia de estos casos me ha llevado a intentar conocer algo más sobre los comportamientos asociados a este trastorno de la conducta, y reflexionar sobre si podemos hacer algo para prevenir estos incendios y en consecuencia evitar las víctimas que se producen que principalmente son los propios enfermos.
 
El síndrome de acumulación y el síndrome de Diógenes(1)
Aunque para los profanos estos nombres puedan resultar sinónimos veamos cuales son las diferencias. Según los estudios más recientes, en las sociedades desarrolladas estos síndromes podrían afectar entre el 2% y el 3% de la población.
 
El síndrome o trastorno de acumulación (TA)
Se trata de un trastorno del comportamiento descrito como la acumulación desordenada de objetos sin ningún fin con la incapacidad para desprenderse de ellos debido a su potencial utilidad. (No siempre está asociado con un trastorno obsesivo compulsivo-TOC-).
 
Bibliomanía: Grave riesgo de incendio por el aumento de la carga de fuego
Lo más común es la acumulación de papel -libros, periódicos y revistas viejas, apuntes, facturas, etc.-, comida, bolsas de plástico, y prendas de ropa y complementos –esto puede estar asociado a un comportamiento adictivo-, aunque en realidad se pueden acumular cualquier tipo de objetos: muebles, recipientes, botellas, herramientas, utensilios, etc. La acumulación consiste en invadir todos los espacios disponibles de la casa, armarios, altillos, pasillos, baños, rincones, las camas por encima y por debajo, hasta llenarla completamente de objetos impidiendo el tránsito normal por la misma.
 
La bibliomanía o acumulación de libros es un tipo de este síndrome. 
 
No se debe confundir el trastorno de acumulación con el coleccionismo de objetos, que sí que pretende un fin y que suele presentar una forma organizada y ordenada de guardar y exhibir las colecciones.
 
El síndrome de Diógenes (SD)
Se trata de un trastorno de la conducta caracterizado por el abandono personal y social. Este término se usó por primera vez en 1975. Se refiere a un patrón de conducta caracterizado por un abandono extremado del autocuidado: higiene, alimentación, salud y aspecto personal. Mayoritariamente se da entre personas ancianas aunque también se dan casos de personas más jóvenes -la edad no es un requisito definitorio-. Esta patología se suele asociar a una demencia.
 
Estas personas viven en la pobreza -aunque tengan recursos para evitarlo- y en un estado general de suciedad de sus casas acumulando basura orgánica con la consiguiente aparición de plagas de insectos, roedores, etc. También suelen observar comportamientos al margen de los convencionalismos sociales.
 
En este síndrome se describen dos tipos: el activo, que recoge objetos y basura y los acumula en su domicilio y el pasivo que simplemente se deja invadir por la acumulación de su propia basura.
 
Aunque se indica que estos enfermos no son conscientes de su enfermedad, deben de serlo en algún grado pues no suelen permitir el acceso a su vivienda y suelen realizar el acopio de objetos y basura en aquellos horarios en que no sean vistos por sus vecinos, llegando a tener un comportamiento huraño y solitario evitando el contacto con otras personas. Por todo ello, uno de los rasgos que presentan es el aislamiento social.

Síndrome de Noé: acumulación de animales

Una variante de este síndrome es el síndrome de Noé o acaparamiento de animales (principalmente gatos, perros y aves) sin capacidad para cuidar de ellos, lo que genera grandes molestias para el vecindario y problemas derivados para la salud pública(2).
 
Una persona con experiencia en intervenir en Síndrome de Diógenes me ha comentado que se ha encontrado con casos en que varias generaciones: abuela, madre, hija y nieta vivían en grave situación de acumulación por lo que me apuntaba que este comportamiento podría ser, sino heredado, sí trasmitido e imitado.  
 
Las consecuencias para la vida en comunidad y para la seguridad
No cabe duda de que solo el hecho de despreocuparse del cuidado personal lleva implícita la no observancia de las más elementales medidas de seguridad y entre ellas las de seguridad contra incendios. Pero, además de esta conducta de riesgo, hay un hecho que incrementa exponencialmente el riesgo de incendio de la vivienda y su propagación. Se trata de la acumulación en si misma de materiales combustibles como plásticos, papeles, y material textil que incrementa notablemente la carga de fuego en una vivienda favoreciendo que se inicie un fuego por la proximidad de la cocina, estufas y cualquier fuente de ignición a las sustancias combustibles almacenadas por cualquier lugar de la casa. Además, la acumulación de materiales por los suelos y rincones suele hacer impracticable el cierre de puertas por lo que el fuego una vez iniciado se propagará por toda la vivienda al no poderse cerrar una puerta. Por si fuera poco en el caso de que se produzca el incendio y los bomberos lleguen con inmediatez, estos no podrán atravesar los pasillos repletos de material combustible en llamas.
 
Otros riesgos  adicionales de estas viviendas con acumulación son el riesgo de caídas y de otras lesiones, como cortes y heridas, al estar todos los pasos obstruidos, además de todos los riesgos asociados a la falta de higiene, intoxicación alimentaria o con medicinas, etc.
 
 
(1)    Las investigaciones sobre estos síndromes han sido escasas hasta la última década por lo que algunas de las afirmaciones realizadas en este artículo pueden quedar desautorizadas por futuras investigaciones clínicas y psiquiátricas. Los estudios más recientes distinguen entre Diógenes primario, Diógenes con demencia senil y Diógenes secundario  o Diógenes pasivo, que para otros es un falso Diógenes.

(2)    Documentándome para este artículo he visto que se está empezando a hablar de un nuevo tipo que es el síndrome de Diógenes digital, que consiste en la acumulación compulsiva de archivos e información –música-películas, fotos, informes, etc.- en el ordenador o soportes digitales y que responde a los mismos patrones de conducta de acumulación descritos, aunque no veo que por el momento este comportamiento suponga un riesgo para la seguridad contra incendios o la salud pública o que pueda atentar contra la convivencia.

Publicado el 27 de abril de 2015.
 

jueves, 24 de julio de 2014

¿Cuándo una Comisión de investigación de incendios?


Tras un gran incendio como el del edificio Windsor, o tras el incendio de Guadalajara, u otros grandes incendios con gran número de víctimas o grandes pérdidas, o de gran impacto social, echo en falta una Comisión técnica, profesional e independiente que investigue lo ocurrido, averigüe todos los factores que han concurrido en el siniestro, obtenga conclusiones y plantee propuestas para que no se vuelvan a producir los mismos hechos. Pero esto, en España, no existe, y tampoco en ninguna de las Comunidades Autónomas.

El Ministerio de Fomento (Transportes) ha reproducido el modelo existente en los países anglosajones y desde hace bastantes años ha ido creado tres Comisiones de Investigación de Accidentes:
- CIAIM, Comisión de investigación de accidentes e incidentes marítimos (1988)
- CIAIAC, Comisión de investigación de accidentes e incidentes de aviación civil (1998)
- CIAF, Comisión de investigación de accidentes ferroviarios (2007)
 
 En ninguno de los tres casos lo ha sido por iniciativa propia, sino por mandato de la ONU en el ámbito marítimo en 1988, por una Directiva del Consejo de Europa en el ámbito aéreo de 1994, y por una Directiva de la Comisión europea en el ámbito ferroviario de 2004. 
 
Estas tres comisiones, con carácter general, tienen como fin principal realizar las investigaciones e informes técnicos de todos los accidentes graves para determinar las causas técnicas que los produjeron y formular recomendaciones al objeto de tomar las medidas necesarias para evitarlos en el futuro. Las investigaciones realizadas por estas comisiones no persiguen la determinación de responsabilidades ni la atribución de culpa.
 
Los documentos oficiales expresan que las comisiones son independientes en su funcionamiento y la mejor manera de garantizar su libertad es tener el más alto grado posible de independencia funcional. Claro que, no debemos de olvidar que, el presidente, la secretaría y los miembros que componen las comisiones son nombrados por el Ministerio. Tengamos presente que averiguar las causas de un accidente es descubrir los fallos, a veces de las organizaciones y de las personas que las dirigen, y en el caso de “Transportes”,las infraestructuras, a veces en régimen de monopolio pertenecen al Ministerio, así como un gran número de sus empleados, con las limitaciones que esto puede suponer para llevar a cabo una investigación imparcial y neutral. Veremos cuáles son las conclusiones técnicas de la investigación del accidente del tren Alvia en Angrois (Galicia) en julio de 2013. No obstante, creo que es muy bueno que los accidentes se investiguen desde una perspectiva técnica, al margen de las investigaciones judiciales donde pugnan todo tipo de intereses: individuales, corporativos, personales, mercantiles, sectoriales, gremiales, administrativos, políticos, e incluso judiciales. La Justicia tiene por objeto dirimir responsabilidades, busca culpabilizar y condenar, no tiene como objetivo investigar para prevenir y alguien tiene que hacerlo; este sería el papel de una comisión técnica de investigación de grandes accidentes. Además, los resultados de dichas investigaciones deben hacerse públicos.

Sin embargo, el Ministerio de Interior no adopta, ni parece que esté entre sus intenciones, ninguna iniciativa tendente a crear ninguna comisión de investigación desde una perspectiva preventiva, por lo que no parece que en un futuro próximo disfrutemos de las conclusiones y recomendaciones de una comisión investigadora de incendios, donde se analice no solo cuáles han sido las causas de los accidentes sino como ha sido la respuesta de las administraciones y de los servicios públicos.

Esperemos que no se les ocurra, tras leer estas líneas, encomendar dicha misión a la UME.

Publicado: 24 de julio de 2014