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jueves, 30 de junio de 2016

¿Qué es protección civil? (VII) Futuro


Se me antoja bastante difícil especular lo que pueda ocurrir en la protección civil a largo plazo, pero a partir de lo establecido en el artículo anterior y tras realizar algunas consideraciones previas, me aventuraré a apuntar la evolución y las tendencias de la protección civil en España para las dos próximas décadas.

Veamos algunas consideraciones que hemos de tener en cuenta para realizar una prognosis a largo plazo, es decir a más de veinte años.

Emergencia ordinaria y extraordinaria
Ya he mencionado anteriormente que creo que la división entre emergencia ordinaria y extraordinaria no tiene sentido en la planificación de emergencias en el siglo XXI. Si en algún momento se pudo utilizar para trazar una división política y competencial de las emergencias entre las administraciones, esto ya puede carecer de sentido.

Es absurdo planificar la respuesta en caso de gran emergencia sin haber planificado y organizado la respuesta a las emergencias ordinarias y sin tener en cuenta a todos los medios y recursos que operan en el día a día. El divorcio entre ambos conceptos deberá acabar en un matrimonio de conveniencia.

Por otra parte, no es posible disponer de cuerpos entrenados para su actuación en catástrofes si no están entrenados en el día a día. Por ello, si queremos tener organizaciones y personas formadas en para las situaciones extraordinarias lo mejor es que mantengan engrasada su maquinaria con su participación en la emergencia ordinaria. No existe otra posibilidad; bueno, si la hay, pero es nefasta.

Por cierto, esa división de emergencia ordinaria o extraordinaria es una cuestión semántica para los que nos dedicamos a esto, pues para un ciudadano una emergencia que le afecte a él solo, es siempre una emergencia extraordinaria.

Con qué enseña se presta la ayuda
Los ciudadanos quieren estar protegidos por su administración en cualquier contingencia y les da lo mismo quién le garantiza y les ofrece esa protección. Les da igual que sea el Estado o su ayuntamiento, su diputación o su comunidad, que sean civiles o militares y que sean voluntarios o retribuidos, públicos o privados. A los ciudadanos les da igual la bandera, el uniforme, la enseña o el escudo del que le presta la ayuda. Lo que quieren es que el servicio sea razonablemente satisfactorio, tanto en las emergencias ordinarias o comunes como en las extraordinarias.

Civil versus militar. Habíamos entendido que la protección civil era organizada por la administración civil y eso no se corresponde con las experiencias globales. Muchos servicios de emergencias de muchos países del mundo son militares. Tenemos cerca las experiencias de Francia donde Sapeurs-Pompiers de ciudades como París y  Marsella son militares –para ellos, no resulta incompatible-. Hoy en día, con las nuevas misiones de paz de los ejércitos, se han mezclado los espectros y los roles civil y militar en cuanto al carácter de los agentes que prestan la protección.

Público versus privado
Siempre hemos pensado en la protección civil como algo público, pero también este concepto se ha trasladado a las empresas privadas. En España, en los años 80, fue una empresa ferroviaria la primera en acuñar el concepto de protección civil como sinónimo de seguridad y al Director de Seguridad le llamó Director de Protección Civil. Este comportamiento fue imitado por otras grandes corporaciones, con lo que el nombre de protección civil dejó de pertener solo a lo publico. También hay muchas empresas privadas expertas en planificación de emergencias que se dedican a elaborar Planes de Protección Civil, pequeños y grandes.

No debería haber antagonismo entre público y privado. En la emergencia ordinaria los entes privados tienen recursos propios de autoprotección y en la emergencia extraordinaria todos los elementos públicos y privados han de estar al servicio de la protección civil.


Profesional (retribuido) versus voluntario
El modelo de atención de emergencias de muchos otros países está basado en el voluntariado, o sea que básicamente el servicio se presta con personal voluntario (a veces con alguna compensación económica) y cuando no se puede prestar con voluntarios se contratan profesionales. La experiencia de esos países nos muestra que la calidad del servicio prestado no es peor en un caso que en otro. De hecho, nos aseguran que es más importante una buena organización y formación, que si el personal cobra o no por sus servicios. El modelo en España no es así, el modelo español se basa en atención con profesionales remunerados y en algunos casos y en algunos lugares para algunas funciones se complementa con personal voluntario.

Otros países
No conozco otros países de Europa donde se haya desarrollado un sistema tan atomizado y disperso de organizaciones de protección civil como en España. Por ejemplo, en Francia la Protección civil entendida como planificación para las grandes emergencias lo lleva la “Securité civil” que es una organización nacional que depende del Estado (no tienen CCAA) y que tiene como misión la planificación y coordinación en caso de catástrofes. Tienen una autentica simbiosis con los servicios de bomberos y de policía. En España, esta relación ni existe ni la habrá; con la Ley de 2015 la han castrado para la siguiente generación.

Pronóstico a 20 años
Especulando sobre lo que puede pasar dentro de décadas, mi intuición me dice que en lo que se refiere de las decisiones de gobierno, no se van a producir grandes novedades sobre la situación actual. Es decir no va a cambiar mucho el escenario general. Aunque pueden darse algunos pequeños cambios y evoluciones parciales no cambiará mucho el panorama general.
  • El modelo profesional no va a cambiar. Esto va a seguir siendo así. No veo cambios posibles en los próximos 20 o 30 años. El modelo español se seguirá sustentando en personal asalariado en todas las modalidades de la emergencia.
  • El gasto público continuará realizándose por criterios políticos sin realizarse en sistemas escalables. No se ha diseñado un sistema básico de protección civil que procure atención satisfactoria a las emergencias comunes, a la emergencia cotidiana, a la ordinaria y planificando un sistema de atención progresiva a las emergencias de mayor nivel, con una cobertura de mayor ámbito territorial. Puede hacerse, pero no se ha hecho y no se hará.
  • La deuda de la Administración española sigue creciendo y esto no puede seguir sucediendo eternamente, así que creo no se tardará mucho en tener que ponerle freno al gasto público lo que traerá irremisiblemente recortes en los presupuestos y en el número de funcionarios. Por muchas protestas que organicen los profesionales de emergencia en demanda de mejores condiciones, los alcaldes y políticos saben que si se lo dan a ellos tienen que quitárselos a otros ciudadanos. Se implantarán modelos de mayor flexibilidad.
  • La integración de servicios de emergencia puede comenzar a extenderse en un par de décadas cuando se vayan retirando aquellas personas que los crearon y contribuyeron a su atomización. Según se vayan reduciendo los presupuestos públicos y se hagan números se comprobará que la unificación integración de funciones y de servicios nos puede ahorrar mucho dinero público.
  • Los servicios de emergencia van adquiriendo cada día más formación y experiencia y en dos décadas más estarán muy acostumbrados a trabajar de forma colaborativa en todo tipo de emergencias. Con mayor empatía y conocimiento de los otros, las inter-relaciones de los equipos operativos serán mucho más fluidas que entre sus administraciones.
  • Qué pasará con la UME
Si en una década la UME ya se ha hecho con el control de los medios y recursos del Estado eso será irreversible y seguirá siendo así para siempre. Ninguna organización civil podrá competir con la UME.
-       La UME aún no ha desarrollado un modelo de voluntariado, que creo que podría ser viable en un par de décadas. Sería una manera de “civilizarla” de que cuando se movilice lo haga con militares y con personal civil. Hay un gran campo de acción para realizar esta actividad, ya que hay cantera social y el voluntariado municipal actual (más de 50.000 personas) está desregulado. Incluso quizás podría ser el germen de un modelo de voluntariado social de emergencias que algún día se pueda instaurar como un sistema de “Servicio social obligatorio” en el que los jóvenes presten servicio a la sociedad en determinados destinos relacionados con la atención emergencias. Como lo fue el servicio militar obligatorio, pero civil y por periodos más cortos de tiempo.
-        El modelo de la UME se propagará y extenderá por otros países, sobre todo en los países menos desarrollados donde los ejércitos tengan más peso en sus administraciones y especialmente en Sudamérica. Así pues, con esta universalización se reforzará la existencia de la UME.
-         La UME será el escaparate español de las emergencias a través de la formación a otros ejércitos y a otras unidades (también civiles) de protección civil de otros países. Realizará una excelente labor de promoción de los fabricantes y productos nacionales de emergencia contribuyendo a abrir nuevos mercados en otras naciones.
-       La dependencia civil o militar de la UME podría ser modificada en función de los partidos que lleguen a ocupar el gobierno de España. Si alguno de los partidos emergentes llega al poder, intentarán someter nuevamente la UME a la autoridad civil. Incluso es posible que reajusten su tamaño, reduciéndolo, pero en ningún caso será suprimida.
-        Mediante convenios con las administraciones irá participando más en las emergencias ordinarias sin que sea necesario declarar emergencia de “interés nacional”. Esto le vendrá bien para intervenir más, adquirir más experiencia y tener más visibilidad y de paso hacerse más necesaria. Excepto a los bomberos profesionales (urbanos y forestales) que temen absurdamente su sustitución a todo el mundo le parece bien su intervención.
-         Creo que asumirá un mayor papel en la prevención y planificación de grandes emergencias.

Tendencias
Con carácter general aprecio que habrá algunos pequeños cambios que se están dando de forma esporádica pero que se irán generalizando:
  • Se producirá una gran evolución en la coordinación de emergencias. En el antiguo ideario de la emergencia estaban los incidentes o servicios simples, que a nadie se le ocurría llamarles emergencias, hasta que aparecieron servicios públicos que se pusieron ese nombre (sobre todos los servicios sanitarios que se enamoraron de la palabra). Estos servicios simples los resolvía un solo servicio público, el servicio de bomberos o el de ambulancias. Algunas situaciones más complicadas eran aquellas en que deberían actuar varios servicios conjuntamente (aquí fue cuando alguien pensó <<como no saben hablar entre ellos voy a crear un nuevo servicio para coordinarles y yo seré el jefe>> y así nació el servicio y el coordinador/director de protección civil. Otra situación más compleja surgió cuando los servicios públicos municipales ordinarios se veían desbordados y no tenían suficiente capacidad de respuesta y era necesario movilizar más recursos. Entonces ya parecía una emergencia mayor, y sin que esto supusiese que se trataba de una situación catastrófica, el coordinador de protección civil se erigió en director de las emergencias movilizando los recursos extraordinarios que quedaban bajo su autoridad basándose en que él los había llamado, aunque no tuviese conocimiento ni pericia en la resolución de las emergencias. Creo que esto no pasará dentro de 20 años. Se avanzará en la descentralización de la dirección de la emergencia estableciendo niveles y pautas de coordinación en función del tipo de emergencia, perdiendo rigidez los ámbitos de competencias institucionales.
  • Una de las tendencias que tiene que imprimir carácter es aceptar, asumir y transmitir que la responsabilidad de la seguridad personal es de las personas, no de la Administración. Son las personas las primeras responsables de su propia seguridad. Por eso se mejorarán mucho los conocimientos de autoprotección de los ciudadanos. Los ciudadanos han de ser los primeros intervinientes en cada situación de emergencia antes de que lleguen los profesionales o los voluntarios o quién sea que tenga la encomienda social de movilizarse para prestar ayuda en caso de emergencia. Los ciudadanos tendrán la obligación solidaria de saber manejar un desfibrilador para atender a un ciudadano que esté a su lado y sufra una parada cardio-respiratoria, con la tranquilidad de saber que si le pasa a él, será otro ciudadano junto a él el que le salve la vida. Igualmente los ciudadanos serán responsables de conocer las pautas para no provocar un incendio y si se encuentra en situación de riesgo debe saber cómo ponerse a salvo. Y los servicios públicos serán los responsables de enseñar a los ciudadanos cómo hacerlo. Este será el verdadero cambio de paradigma del siglo XXI, no solo trabajar para los ciudadanos sino trabajar con los ciudadanos.
  • Los salvadores pueden ser víctimas
    Las grandes emergencias pueden convertir en víctimas a los servicios de emergencias locales. Pocos ayuntamientos cuentan con organizaciones eficaces para enfrentarse a una situación seria de catástrofe. Los planes de emergencia suelen ser de papel y no contemplan con suficiente detalle la actuación en las grandes catástrofes. No creo equivocarme mucho si aseguro que no hay ningún plan de emergencia en España que tenga bien prevista la llegada de un contingente de más mil efectivos de equipos de rescate y apoyo del exterior que vengan a ayudar en una catástrofe en su territorio. El día que se tengan que enfrentar a esa realidad la situación será tan caótica y desordenada como fue en Lorca.
    Asumir esta vulnerabilidad favorecerá que se trabaje en el desarrollo de planes para reforzar la resiliencia de ciudades, áreas y regiones. Esta será una de las tendencias de los planes de emergencia del futuro: abordar la resiliencia desde una concepción integral y general de todos los servicios que afectan a la comunidad.
  • Los servicios de emergencia (tanto voluntarios como profesionales) se irán haciendo cargo de tareas que tienen que ver con la defensa de la naturaleza, el medio ambiente y la fauna, tanto doméstica como salvaje. Ya hay ejemplos de intervenciones en caso de  salvamento de delfines, cachalotes, ballenas, aves, etc., el salvamento de mascotas (perros gatos, etc.) atender el bienestar animal, o la retirada de animales peligrosos.
  • La prevención va a ser una tendencia imparable.
  • La ayuda humanitaria, dentro y fuera de nuestras fronteras puede ser una tendencia permanente, más allá de la moda de la preocupación por los refugiados que tiene ahora nuestra sociedad. Pero como esto es difícil hacerlo con funcionarios a no ser que se paguen horas extras o en tiempo libre, correrá principalmente a cargo de la UME o de las ONGs.
  • Creo que mantendrá la tendencia de que la protección civil no será planificada como un servicio público modular, escalonado, escalable, desde los ayuntamientos hasta el Estado. Creo que es poco tiempo para que se haya resuelto la división actual de compartimentos estancos de las administraciones.

Comentario adicional
Hay bastantes cuestiones sobre las que no me pronuncio. Es probable que de algunas me haya olvidado, pero hay otras sobre las que no comento nada porque soy incapaz de saber que ocurrirá con ellas.

Definición final (para quien la quiera)
Me apetece acabar este artículo con una pseudo definición(1) extensiva de la protección civil:

Se entiende como protección civil el conjunto de organizaciones, servicios, o acciones que tienen como fin, tanto la prevención (evitar que se produzcan situaciones de emergencia), y la planificación de la respuesta, como la actuación en cualquier situación de emergencia, ordinaria o extraordinaria.

(1) Se trata de una pseudo definición pues una autentica definición debería decir lo que es no lo que hace o que se entiende por el concepto que se quiere definir.

martes, 26 de abril de 2016

El intrusismo profesional en emergencias

Desde hace un par de años se vienen aireando consignas sindicales de grupos de bomberos funcionarios reunidos en distintas plataformas de bomberos profesionales en contra del voluntariado de emergencias. Y lo que roza el esperpento es que a los voluntarios, sean bomberos voluntarios o voluntarios de protección civil, se les acuse de intrusismo profesional.

He escrito bastante en este blog sobre el voluntariado de emergencias, ya sea de bomberos o de protección civil, por lo que no voy a abundar en ello. No soy sospechoso de defender la sustitución de los bomberos profesionales. Cualquiera que siga mi curriculum laboral puede saber que nunca hubo tanta plantilla profesional en la historia del servicio de bomberos de Bilbao como cuando yo lo dirigía; y que desde que unos cuantos jefes y mandos, creamos la Asociación Profesional de Técnicos de Bomberos “APTB” en 1990 he luchado con tesón -en mi puesto de presidente, primero, y secretario general, después- para que en toda España se creasen nuevos servicios, nuevos parques, que se aumentasen las plantillas y para que los servicios de bomberos adquiriésemos nuevas funciones y competencias como las de prevención e investigación de incendios. Los resultados que me enorgullecen saltan a la vista cuando vemos las estadísticas de los servicios de bomberos y el cambio producido en los últimos 25 años: duplicado el número de bomberos, triplicado el número de parques, etc. Naturalmente, defiendo la existencia del voluntariado como en todos los países más desarrollados que el nuestro, que permite a las sociedades llegar más lejos y atender mejor a los ciudadanos. Ya lo he dicho otras veces: “el voluntariado es una caudal del que nunca se debe prescindir”.

Denuncia pública
Y en estas, sale un grupo denominadoPlataforma de bomberos profesionales de Castilla y León” que dice públicamente que se ha creado para "defenderse del intrusismo de la profesión" y se permite alardear en los medios de comunicación que van a denunciar al presidente de una Diputación por intrusismo y que incluso acudirían a la fiscalía. ¡Y se quedan tan anchos! No conozco a los miembros de esa plataforma pero les recomiendo que elijan mejor a sus representantes o portavoces pues con afirmaciones estrambóticas como esta no llegarán muy lejos.

Me quedo pasmado con esas declaraciones: ¿Intrusismo?, ¿ya saben qué es el intrusismo profesional? En fin, que me ha dado por pensar sobre qué es el intrusismo en los servicios de emergencia y en particular en los servicios de bomberos.

La denuncia a un bombero voluntario por intrusismo es como si un coordinador cultural que ha ganado una oposición en un ayuntamiento quisiera impedir, por intrusismo profesional, que los jubilados del centro municipal de mayores organicen una obra de teatro.

Intrusismo profesional
Se denomina intrusismo profesional el ejercicio de actividades profesionales por quién no está autorizado para ello, o sea, el ejercicio fraudulento de una profesión sin la titulación necesaria.

Así pues, para que se dé el intrusismo profesional se requiere que exista una titulación profesional oficial. En España nuestro Código Penal considera intruso a quién “ejerciere actos propios de una profesión sin poseer el correspondiente título académico expedido o reconocido en España de acuerdo con la legislación vigente”.

Así pues, parece claro que no habiendo en España una titulación académica nacional que acredite la titulación oficial para poder ejercer de bombero no cabe atribuir conductas de intrusismo a quién haga de bombero no siendo funcionario de una administración, aunque valdría lo mismo para bombero de una empresa.

Título profesional
En España, un bombero no tiene un título profesional homologado y reconocido por las instituciones académicas reguladoras de la formación profesional. Un bombero no ha seguido una formación reglada, se ha presentado a una oposición en la que no le exigían ser bombero, porque esa titulación no existe (ojalá existiese) y por lo tanto cuando supera las pruebas exigidas, el ayuntamiento o diputación o comunidad autónoma le otorga un nombramiento que solo sirve para ser bombero asalariado en su administración (algunas CCAA están regulándolo en su ámbito, pero eso no es extensible a todo el territorio nacional). Un bombero voluntario reconocido por su administración como bombero, para ejercer en las labores propias como tal, tiene el mismo título habilitante para hacer de bombero que el funcionario: la capacidad reconocida por su administración. Además, en todo caso, el bombero voluntario o el voluntario de protección civil no actúa intentando obtener un beneficio arrogándose las capacidades de una profesión, ni está ejerciendo una profesión -percibiendo los honorarios profesionales-, sino que actúa de forma altruista al servicio de la comunidad.

Me imagino las risas de los funcionarios de la Administración de Justicia cuando vayan a poner la denuncia por intrusismo al presidente de la diputación. Supongo que el fiscal les podrá recibir y atender educadamente y echará unas risas cuando se vayan de su despacho.


Incomprensible
No entiendo ese nuevo odio al voluntariado social. No existe ni un solo caso en que un bombero voluntario haya producido el despido de un bombero funcionario (son indespedibles). Ese riesgo no existe. Y sin embargo, son miles los puestos de bomberos profesionales los que se han generado a partir de la existencia primigenia de los bomberos voluntarios que han creado la necesidad.

Corolario
Creo que la defensa de los intereses profesionales debe hacerse de otra forma y por supuesto, en la administración, anteponiendo los intereses de los ciudadanos en primer lugar.


Publicado el 26 de abril de 2016



jueves, 21 de mayo de 2015

Bomberos y elecciones


 
Ahora hace cuatro años, en 2011, justo antes de las elecciones, desde la revista Emergencia 112, editada por la Asociación Profesional de Técnicos de Bomberos –APTB-, se hicieron varias preguntas(1) a los partidos políticos con representación en la Cámara de Diputados que concurrían a las elecciones. En estas preguntas se solicitaba su opinión sobre algunas cuestiones relativas al devenir de los servicios de bomberos. Aunque en estas elecciones no se les ha enviado el mismo cuestionario y por lo tanto no se pueden hacer comparaciones, me pregunto si algo ha cambiado en cuatro años.

A las preguntas en cuestión tuvieron la deferencia de responder PP, NaBai, BNG, PNV, y UPN y tuvieron la indiferencia de no responder, PSOE, IU, CiU, ICV, ER, Coalición Canaria y UPyD.
 
Las respuestas no aportaron nada nuevo al panorama conocido de “más de lo mismo”. Como se trataba de unas elecciones municipales y quién más y quién menos, todos los partidos tienen algún poder municipal o provincial, pues casi todos venían a decir –haciendo una simplificación de las respuestas- que se está bien como se está.
 
La mayor parte de las respuestas eran genéricas y ambiguas como plantear la necesidad de una mayor coordinación y mejorar los medios materiales y técnicos. Hubo mucha disparidad de criterios sobre las cuestiones planteadas: algunos estaban en contra de que los bomberos se integren alcanzando el ámbito provincial, otros opinaban que los servicios de bomberos no deben hacer inspecciones e informes de prevención, ni todos están de acuerdo que los bomberos realicen asistencia sanitaria de emergencias. Por lo general los partidos que respondieron mostraban unanimidad sobre los rotativos azules en vehículos de bomberos. 
 
Algunas de las preguntas tenían que ver con la visión nacional de los servicios de bomberos por lo que los partidos nacionalistas venían a decir que eso no iba con ellos, que creían en un sistema propio no estatal. 
 
Llamaba la atención que alguna de las respuestas estaba escrita en primer persona del singular como si mostrase la opinión de un individuo en vez de la posición política de un partido. 
 
Resultados tras el 2011
Los resultados electorales de 2011 trajeron pocos cambios en la vida de los servicios de bomberos. En el panorama legislativo nacional no hubo ninguna novedad, aparte del proyecto de Ley de Protección civil, que actualmente se encuentra en el Senado, y que deja de lado a los servicios de bomberos. En el ámbito autonómico, la Ley de Bomberos de Aragón, la creación del SEPA en Asturias (unificación de Bomberos y 112) y el proyecto de Ley de Bomberos de Euskadi (por ahora en el aire) y el desarrollo de la comarcalización de los servicios de bomberos en Galicia, siguiendo el modelo de gestión indirecta o externalizado. Cada servicio de bomberos ha seguido su rutina, su día a día, inmerso en su propia problemática: los jefes luchando porque no les recorten demasiado los presupuestos, los mandos esperando que alguien les haga caso, los sindicatos -defendiendo la razón de su existencia-, protestando contra la precariedad de los servicios, reclamando más plantillas, más salario, más medios, y menos guardias anuales; y todos acumulando trienios, o sea como siempre. ¡Y el Consorcio de emergencias de Gran Canaria sigue de huelga! 
 
Elecciones 2015
Ahora, justamente unos días antes del día de celebración de las elecciones, analicemos si los resultados electorales de 2015 pueden suponer algunos cambios para los servicios de bomberos y las emergencias en general en España. 
Aunque pocos, he podido observar algunos cambios en esta campaña electoral. Me refiero a las declaraciones de algunos partidos políticos y sus candidatos en relación a la reorganización territorial de los servicios. Es verdad que las posturas de algunos candidatos no han sido espontáneas, sino que han sido inducidas por algunos sindicatos que han aprovechado la cercanía de las elecciones para politizar sus conflictos laborales y enfrentar a los partidos políticos buscado su apoyo. 

Entre las posturas de los partidos políticos me quedo con algunas manifestaciones interesantes:
  
Gobierno de Aragón
El consejero de Política Territorial e Interior, Antonio Suárez, ha asegurado que en la próxima legislatura se retomará la creación de un consorcio provincial de bomberos en Huesca. 
Compromis
El candidato a las Cortes valencianas por Compromís, Enric Morera, ha propuesto la creación de un cuerpo de Bomberos de Generalitat valenciana. 
PP de Guadalajara
El miembro de la candidatura del PP a la Alcaldía de Guadalajara, Armengol Engonga, ha señalado que entre propuestas del programa del PP, figura que Bomberos de Guadalajara se adhiera al Consorcio Provincial. 
'eXtremeños'
Ha mostrado su intención de promover una 'Ley del Fuego' como iniciativa "para la mejora del servicio a los ciudadanos de toda la comunidad", y ha apostado por que todos los bomberos dependan de la Junta de Extremadura, "y no de las diputaciones u otras instituciones". 
PSOE de Castilla-La Mancha
El candidato socialista a la Presidencia de la Junta de Comunidades, Emiliano García-Page, ha abogado por una regulación en Castilla-La Mancha" para unificar los criterios de coordinación de las emergencias por incendios de cuerpos de bomberos tanto urbanos como forestales. 
Entre más de 140 instituciones titulares de los servicios de bomberos no son demasiadas las propuestas, pero es mucho más que hace cuatro años, así que podemos ser optimistas; eso quiere decir que algo se remueve, aunque sea poco. 
 
Los partidos emergentes
Las únicas manifestaciones que conozco de Ciudadanos en relación con los servicios de bomberos es su solicitud de que se retiren las banderas esteladas de los parques  de bombers de Catalunya.

Podemos es un caso aparte, el lunes de la última semana de la campaña electoral se pasaron por muchos parques de bomberos para hacer suyos los problemas que les han trasladado desde las plantillas de estos servicios públicos, ¡como si se tratase de una gran central sindical de carácter nacional, que va defendiendo los derechos de los funcionarios! No ha de extrañarnos, es lo normal en un partido creado desde el funcionariado universitario. Esta acción ha servido a Podemos para conseguir titulares en los medios, reivindicar lo público, posicionarse en contra de los recortes y de la precariedad. Poco más, más bien parece que han utilizado a los servicios de bomberos para su campaña electoral. Luego, se olvidarán.
 
Qué pasa con resto de servicios de emergencias
Pues por lo general no pasa nada. Nadie dice nada de los servicios de los que se está satisfecho. Los ayuntamientos, por lo general, están contentos con sus agrupaciones de protección civil o bomberos voluntarios, por lo que seguirán apoyándolas aunque nada de esto se diga en las campañas electorales. Los municipios seguirán apoyando el voluntariado social y de emergencias como ocurre en los países desarrollados (algo en lo que todos los partidos políticos están de acuerdo). 

Nada se dice de integrar competencias, tareas o funciones, de realizar asistencia sanitaria e emergencias o unificar servicios de bomberos urbanos y forestales (al margen de la propuesta de coordinación en Castilla-La Mancha). Nada que haga a los servicios de bomberos más eficientes. Así que nada nuevo bajo el sol nos puede deparar estas elecciones. Por lo general, tanto partidos políticos como sindicatos mayoritarios, que son los que gestionan el cotarro están satisfechos con el actual modelo atomizado que pueden seguir manejando a su antojo y no quieren transitar hacia otros modelos desconocidos que puede que no les reporte mayores ventajas. 

Me resulta triste que las pocas veces que se trata de las emergencias desde un punto de vista político no se planteen novedades, innovaciones, mejoras o actuaciones reformistas que pongan el foco en la calidad y eficiencia de la atención de estos servicios a los ciudadanos que debieran de ser los destinatarios exclusivos de las promesas en estos comicios.
 
(1)   
Preguntas a los partidos políticos en las elecciones municipales de 2011
1.-Inmersos en una política general de contención del gasto público ¿qué medidas de optimización de la gestión de los servicios de emergencia plantean para contener el gasto?
2.- ¿Incluye el programa electoral de su partido para las próximas elecciones el impulso a una ley marco nacional que regule la organización y funcionamiento de los servicios públicos de bomberos?
3.- ¿Consideran que la implantación territorial de los servicios de bomberos debe estar ajustada a la distribución de riesgos, de manera que se garanticen unos tiempos de respuesta mínimos a los ciudadanos en casos de incendios y otras emergencias? ¿Qué piensan hacer en este sentido?
4.- En España hay actualmente 132 servicios de bomberos públicos. ¿Creen que deberían unificarse los servicios municipales y provinciales para reducir su número y ser más eficientes?
5.- En otros países europeos hace ya muchos años que se integró la atención sanitaria de emergencia como una de las funciones de los servicios de bomberos, ¿se debería hacer en España para reducir gastos?
6.- Solo algunos servicios municipales de bomberos de grandes ciudades disponen de Departamentos de Prevención de Incendios, ¿consideran en su programa electoral algún cambio en el sentido de que las competencias legislativas sobre licencias de actividades recaigan en los servicios de bomberos en la parte relacionada con la seguridad contra incendios?
7.- Recientemente se ha denunciado que las pruebas físicas para acceder al Cuerpo de bomberos de Madrid son discriminatorias para las mujeres y el Ayuntamiento de Madrid ha decidido modificar sus bases de acceso. ¿Qué opinión tiene sobre esta asunto su partido? ¿Sería adecuado que desde la Dirección General de Protección Civil se marcasen unas directrices iguales para el acceso a todos los cuerpos de bomberos españoles?
8.-¿Creen que los vehículos de los servicios de emergencia españoles deben llevar iluminación prioritaria de color azul como en todos los países europeos en vez de color naranja como llevan ahora confundiéndose con los camiones de la basura y vehículos lentos?
9.- ¿Qué otras medidas sobre los servicios de bomberos contemplan en su programa electoral?

Fecha de publicación, 22 de mayo, 2015.