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martes, 26 de abril de 2016

El intrusismo profesional en emergencias

Desde hace un par de años se vienen aireando consignas sindicales de grupos de bomberos funcionarios reunidos en distintas plataformas de bomberos profesionales en contra del voluntariado de emergencias. Y lo que roza el esperpento es que a los voluntarios, sean bomberos voluntarios o voluntarios de protección civil, se les acuse de intrusismo profesional.

He escrito bastante en este blog sobre el voluntariado de emergencias, ya sea de bomberos o de protección civil, por lo que no voy a abundar en ello. No soy sospechoso de defender la sustitución de los bomberos profesionales. Cualquiera que siga mi curriculum laboral puede saber que nunca hubo tanta plantilla profesional en la historia del servicio de bomberos de Bilbao como cuando yo lo dirigía; y que desde que unos cuantos jefes y mandos, creamos la Asociación Profesional de Técnicos de Bomberos “APTB” en 1990 he luchado con tesón -en mi puesto de presidente, primero, y secretario general, después- para que en toda España se creasen nuevos servicios, nuevos parques, que se aumentasen las plantillas y para que los servicios de bomberos adquiriésemos nuevas funciones y competencias como las de prevención e investigación de incendios. Los resultados que me enorgullecen saltan a la vista cuando vemos las estadísticas de los servicios de bomberos y el cambio producido en los últimos 25 años: duplicado el número de bomberos, triplicado el número de parques, etc. Naturalmente, defiendo la existencia del voluntariado como en todos los países más desarrollados que el nuestro, que permite a las sociedades llegar más lejos y atender mejor a los ciudadanos. Ya lo he dicho otras veces: “el voluntariado es una caudal del que nunca se debe prescindir”.

Denuncia pública
Y en estas, sale un grupo denominadoPlataforma de bomberos profesionales de Castilla y León” que dice públicamente que se ha creado para "defenderse del intrusismo de la profesión" y se permite alardear en los medios de comunicación que van a denunciar al presidente de una Diputación por intrusismo y que incluso acudirían a la fiscalía. ¡Y se quedan tan anchos! No conozco a los miembros de esa plataforma pero les recomiendo que elijan mejor a sus representantes o portavoces pues con afirmaciones estrambóticas como esta no llegarán muy lejos.

Me quedo pasmado con esas declaraciones: ¿Intrusismo?, ¿ya saben qué es el intrusismo profesional? En fin, que me ha dado por pensar sobre qué es el intrusismo en los servicios de emergencia y en particular en los servicios de bomberos.

La denuncia a un bombero voluntario por intrusismo es como si un coordinador cultural que ha ganado una oposición en un ayuntamiento quisiera impedir, por intrusismo profesional, que los jubilados del centro municipal de mayores organicen una obra de teatro.

Intrusismo profesional
Se denomina intrusismo profesional el ejercicio de actividades profesionales por quién no está autorizado para ello, o sea, el ejercicio fraudulento de una profesión sin la titulación necesaria.

Así pues, para que se dé el intrusismo profesional se requiere que exista una titulación profesional oficial. En España nuestro Código Penal considera intruso a quién “ejerciere actos propios de una profesión sin poseer el correspondiente título académico expedido o reconocido en España de acuerdo con la legislación vigente”.

Así pues, parece claro que no habiendo en España una titulación académica nacional que acredite la titulación oficial para poder ejercer de bombero no cabe atribuir conductas de intrusismo a quién haga de bombero no siendo funcionario de una administración, aunque valdría lo mismo para bombero de una empresa.

Título profesional
En España, un bombero no tiene un título profesional homologado y reconocido por las instituciones académicas reguladoras de la formación profesional. Un bombero no ha seguido una formación reglada, se ha presentado a una oposición en la que no le exigían ser bombero, porque esa titulación no existe (ojalá existiese) y por lo tanto cuando supera las pruebas exigidas, el ayuntamiento o diputación o comunidad autónoma le otorga un nombramiento que solo sirve para ser bombero asalariado en su administración (algunas CCAA están regulándolo en su ámbito, pero eso no es extensible a todo el territorio nacional). Un bombero voluntario reconocido por su administración como bombero, para ejercer en las labores propias como tal, tiene el mismo título habilitante para hacer de bombero que el funcionario: la capacidad reconocida por su administración. Además, en todo caso, el bombero voluntario o el voluntario de protección civil no actúa intentando obtener un beneficio arrogándose las capacidades de una profesión, ni está ejerciendo una profesión -percibiendo los honorarios profesionales-, sino que actúa de forma altruista al servicio de la comunidad.

Me imagino las risas de los funcionarios de la Administración de Justicia cuando vayan a poner la denuncia por intrusismo al presidente de la diputación. Supongo que el fiscal les podrá recibir y atender educadamente y echará unas risas cuando se vayan de su despacho.


Incomprensible
No entiendo ese nuevo odio al voluntariado social. No existe ni un solo caso en que un bombero voluntario haya producido el despido de un bombero funcionario (son indespedibles). Ese riesgo no existe. Y sin embargo, son miles los puestos de bomberos profesionales los que se han generado a partir de la existencia primigenia de los bomberos voluntarios que han creado la necesidad.

Corolario
Creo que la defensa de los intereses profesionales debe hacerse de otra forma y por supuesto, en la administración, anteponiendo los intereses de los ciudadanos en primer lugar.


Publicado el 26 de abril de 2016