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lunes, 7 de diciembre de 2015

Parques de bomberos (II) Recomendaciones

Como esto es un artículo y no un tratado técnico-científico me voy a permitir enumerar algunas recomendaciones que puedan ser de utilidad a quienes tengan por delante la atractiva tarea de implantar, construir, sustituir o modificar un parque de bomberos (Ver concepto de parque de bomberos en la primera parte de este artículo).

Recomendaciones
Las recomendaciones(3) que se relacionan a continuación, no pretenden ser un listado riguroso ni un check list de asuntos a tener en cuenta de forma exhaustiva, sino la reflexión por escrito, sobre unas cuestiones generales, de unas pocas lecciones aprendidas y asimiladas a lo largo del tiempo, que me apetece compartir con otros, y que me habría gustado que alguien me lo hubiese contado hace unos años.
 

¿Uno o dos?
Esto que comento a continuación es algo que suele ocurrir principalmente en servicios municipales que tienen un solo parque y con el crecimiento de la ciudad y el servicio de bomberos, se ha quedado pequeño y obsoleto.

El primer planteamiento que hay que hacerse antes de construir un nuevo parque de bomberos más grande y más moderno es, si no sería mejor mantener el parque donde está y complementarlo con otro parque periférico hacia la zona de mayor expansión de la ciudad o que más riesgos acoja. Nuestros antepasados eran bastante más listos de lo que nos creemos y por lo general, los parques de bomberos más antiguos estaban estratégicamente situados en el centro geográfico de las poblaciones, y esa centralidad les proporcionaba un buen tiempo de respuesta, o al menos aceptable. ¡Que sea viejo no quiere decir que sea malo, siempre se puede rehabilitar!

Trasladar el único parque de la ciudad a un polígono industrial a las afueras de la ciudad donde el terreno es más barato, no es siempre lo mejor; el parque podrá disponer de instalaciones mucho más grandes en la mayoría de estos casos, pero alargar el tiempo de respuesta será una peor solución para los ciudadanos que atendemos.

Conozco algún caso en que después de irse a un flamante parque a las afueras ha habido que instalar un parque adicional auxiliar en una zona más céntrica.
 

Ubicación
Lo primero es cuestionarse el emplazamiento. La ubicación de un parque sobre el territorio ha de realizarse según lo determine un estudio de riesgos y siniestralidad de la zona a cubrir. Este estudio ha de hacerse previamente a su construcción; merece la pena esperar un año o dos para completar un buen estudio antes que construir un parque definitivo en un lugar inadecuado, para siempre. Al menos, en esto, las prisas no son buenas consejeras.
 

Un terreno regalado
Cuidado con los regalos envenenados que hacen algunos ayuntamientos para que un parque provincial se ubique en su localidad. Quizás no sea un lugar idóneo, y una vez abierto el parque será casi imposible su traslado o cierre. Esto es más frecuente de lo que parece. Algunos políticos parecen volverse tontos cuando se les regala un terreno para construir un parque, no se dan cuenta qué lo que menos vale es el terreno; lo que de verdad cuesta son los salarios del personal necesario para hacer funcionar el parque(4). ¡Qué hagan números!
 

Más lejos, más barato
A veces el traslado del parque desde una ubicación céntrica responde a una estrategia de especulación urbanística del terreno para construir otros edificios tras la recalificación del terreno del viejo parque. Alegar que el terreno es más barato a las afuera de la ciudad es una estupidez pues la repercusión del precio del terreno en un parque que estará 50 años funcionando resulta una nimiedad.
 
 
Tamaño
Cuidado con el tamaño, el tamaño si importa, cuanto más grande y desproporcionado sea, peor. La proporcionalidad entre el tamaño y la dimensión de la plantilla y la actividad del parque es fundamental. Me gustan los pequeños parques ingleses, ajustados a las necesidades, sobrios, sin despilfarros económicos, ni más grandes, ni más pequeños, el tamaño justo; eso sí, repartidos por toda la geografía para tener un tiempo de respuesta de cinco minutos. Algunos parques gigantescos tienen el inconveniente de que hay que recorrer demasiada distancia desde unos lugares a otros. Hay que tratar de que todas las dependencias estén lo más próximas al garaje para que la movilización en las salidas sea lo más rápida posible. El garaje ha de ser el eje laboral del parque de bomberos, que como dijimos en la primera parte del artículo es ante todo un centro de trabajo.
 

Terreno
Antes de nada, por supuesto, antes de comprar el terreno, es importante analizar con detalle la parcela seleccionada para construir el parque de bomberos. Se debe evitar que concurran algunas circunstancias que lo hagan vulnerable, como: 

- Estar en una zona inundable

- Estar rodeada de vegetación que pueda incendiar el propio parque en un incendio forestal

- Estar situada en la parte alta o baja de un talud donde los camiones pesados apenas puedan subir o bajar con facilidad

- En una calle estrecha en la que los vehículos maniobren con dificultad para entrar y salir del parque

- En una calle muy céntrica y con mucho tráfico que pueda estar atascada por coches que impidan la salida rápida

- Dentro de un polígono, al fondo, donde salir a la carretera, vía o calle principal suponga la pérdida de un par de minutos de tiempo

- Que tengan un único vial de salida de tal forma que con una rotura o desprendimiento de la calzada o cualquier otra afectación del vial, el parque se quede incomunicado

- En una vaguada con problemas de comunicación por radio o por telefonía

- Que no haya transporte público o aparcamiento para el personal

- Cualquier otra circunstancia que lo pueda dejar inoperante o fuera de servicio.
 

Diseño modular
Algunos grandes servicios han diseñado y construido sus parques de forma modular para abaratar costes buscando la sencillez de diseño, y previendo las posibles ampliaciones para atender un crecimiento de la población de la zona o de la actividad. Es una buena solución que se debe estudiar cuando se hayan de construir varios parques.
 

Supervisión
Se ha de realizar una supervisión permanente y decidida desde la fase de proyecto por parte de las jefaturas de bomberos(5) para evitar que el arquitecto, el constructor o la dirección de obra cometa alguna tropelía o pifia irreparable. Ejemplo: Aunque no debería construirse nunca un parque con más de dos plantas hay parques en que se han levantado con cuatro plantas (tres por encima del garaje) y se ha situado el dormitorio en la última.
 

La torre
No siempre es imprescindible que un parque de bomberos tenga torre. La torre no es un elemento esencial de un parque de bomberos, se puede prescindir de ella. Hay muchos parques de bomberos en Europa y ahora ya, también en España que no tienen torre. La torre es una instalación destinada a la formación y a las prácticas y maniobras. Es conveniente que haya torre en cada servicio de bomberos, y también, en los parques que se destinen especialmente a la formación e instrucción, pero no necesariamente debe haber una torre en cada parque (recuérdese la diferencia entre parque y servicio).

Mucho cuidado con el diseño de la torre si se decide construirla: es la instalación ideal para que el arquitecto utilice este elemento conspicuo para lanzar su imaginación creativa a lo loco y construir cualquier engendro que luego nos resulte poco práctica y a veces bastante inútil y en demasiadas ocasiones muy costosa. Hay torres que cuestan más que el resto de todo el parque de bomberos. Una fórmula interesante, por la que ha optado algún servicio, es construir el parque primero y después, con tiempo, pensándolo bien, encargar la torre ajustada a sus necesidades.
 

Singularidad frente a funcionalidad
NO recomiendo acudir a un arquitecto de relumbrón para construir un parque, pues, según mi opinión intentará lucirse en la obra y querrá construir un edificio singular en vez de un edificio funcional. Y no quiero yo decir que la singularidad esté reñida con la funcionalidad, pero si me remito a las pruebas puedo demostrar que la mayoría de las veces la creatividad no se pone al servicio de la funcionalidad sino de la estética.  Además, nos encarecerá el presupuesto público con honorarios elevados.

Estoy seguro, que a los lectores del blog con toda su experiencia acumulada se les ocurrirán unas cuantas sugerencias más.

(3) Estas recomendaciones abordan temas generales, no cuestiones de diseño o dimensiones o localización de los espacios internos que han de tener las distintas dependencias de un parque.
(4) Esto no es de aplicación si el parque de bomberos está atendido por bomberos voluntarios.
(5) Me estoy refiriendo a las jefaturas técnicas, no a las direcciones administrativas o políticas (como gerentes de consorcios que no provengan del sector).

Publicado el 8 de diciembre de 2015.

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jueves, 11 de junio de 2015

Parte de actuación (I)

 
 El artículo "La competencia de investigar incendios" acababa concluyendo que se debe realizar una inspección meticulosa al escenario del incendio para saber bien lo que ha pasado, y obtener toda la información necesaria, de quién corresponda, para rellenar con precisión y veracidad todas las casillas del parte de actuación. En esta entrada del blog propongo algunas pautas para mejorar los partes de actuación elaborados por los servicios de bomberos y emergencias.(1)  
 
El espíritu con el que se rellena el parte de actuación suele estar más centrado en lo que nos pasa a nosotros que en lo que les pasa a los ciudadanos; el resultado es un parte muy endogámico-corporativo, casi todos los datos se refieren a nuestra actuación: nuestros vehículos, nuestro personal, nuestros materiales, nuestra forma de actuar, etc., olvidando que el objeto de nuestra actuación son los ciudadanos. Apenas recogemos datos sobre los ciudadanos que han sido víctimas de un siniestro, ni sobre lo que les ha pasado. La estadística actual que solemos elaborar está más dirigida a conocer nuestra actividad interna que a conocer el servicio que prestamos a los ciudadanos. 

A continuación realizo algunas consideraciones sobre los partes de intervención. 

Actuaciones urgentes y no urgentes
El concepto de “urgente” es evidente subjetivo por lo que ha de ser tipificado en el mismo momento de la recepción de la llamada. Aunque la calificación urgente puede haberse realizado de forma protocolaria es decir de forma previa, por ejemplo: todos los incendios serán urgentes; estaría bien revisarlo pues por ejemplo, podría darse el caso de asistir a un incendio ya extinguido con lo cual la salida no sería urgente. Esta tipificación de la urgencia es sumamente importante. La existencia del servicio de bomberos y su organización mediante un sistema de materiales y personas acuarteladas de forma permanente se debe a la necesidad de asistir de forma urgente a los ciudadanos que puedan estar en peligro, o sea de actuar en situaciones con urgencia. Las actuaciones no urgentes podrían ser llevadas a cabo por otras entidades sin la urgencia que se le exige al servicio de bomberos. En realidad, el dimensionamiento del servicio de bomberos debería planificarse en función de las salidas tipificadas como urgentes, no de aquellas demandas que podamos diferir o programar en el tiempo. También debería elaborarse una estadística referida en exclusiva a las actuaciones urgentes.

Actuaciones con y sin intervención. Falsa alarma.
Se debe establecer con precisión en el parte las actuaciones que han sido “con” o “sin” intervención no confundiendo las actuaciones sin intervención con las falsas alarmas. 

Muchas veces no se tiene claro qué es una falsa alarma. Por dar una definición sencilla podemos decir que ocurre una falsa alarma cuando la alerta o llamada que nos moviliza no se corresponde con un incidente que debamos atender.  

Veamos algunos ejemplos:
1.- Si nos llaman para apagar un incendio de un contenedor de basuras y si cuando llegamos el contenedor incendiado ya se ha apagado (solo o por alguien) no es una falsa alarma. El incendio se ha producido de verdad y en el Parte deberemos poner: Incendio sin intervención.
2.- Si nos llaman por un incendio de matorrales para su extinción y cuando llegamos nos informan que se trata de una quema controlada y autorizada, entonces, sí es una falsa alarma; no se trataba de un incendio sino de un fuego (recordemos la definición básica de incendio).
3.- Si nos llaman para rescatar a unas personas de un ascensor y cuando llegamos las personas ya han salido del ascensor, no es una falsa alarma, pues el hecho de quedar atrapados se produjo;  se trata de de una actuación sin intervención.
4.- Si nos llaman por que se ha avistado el humo de un incendio en una instalación agrícola y cuando llegamos se trata de polvo por la manipulación de productos agrícolas (gramíneas) entonces se trata de una falsa alarma. 
Seguro que a los lectores se les ocurren muchos más casos. 
 
Clasificación de siniestros
A falta de otro criterio mejor normalizado propongo para la clasificación de actuaciones seguir los criterios establecidos en el Parte Unificado de Actuación –PUA- regulado en el Real Decreto 1053/1985 de 25 de mayo sobre la ordenación de la estadística de los servicios contra incendios y de salvamento o al menos criterios muy similares. Así podremos comparar nuestras estadísticas y nuestras memorias con las de otros servicios, pues de otra forma no podremos comparar apenas datos. 
Debería iniciarse una revisión de la tipificación de los siniestros y las intervenciones para aclarar alguna de ellas, y crear algunas nuevas que hace años no venían clasificadas (avispa asiática), pero no parece que por el momento se vaya a hacer esto con carácter nacional. 

En el citado Real Decreto de ámbito nacional, se atribuye la función de la recogida de los datos del siniestro o intervención al servicio de bomberos competente en el lugar de actuación y se otorga la autoridad a este para recabar la información de otros servicios públicos y privados que hubieren participado en la actuación”. Se debe ejercer  esta autoridad para que los partes no queden incompletos.  

Lugar del siniestro
Casi nunca se da información sobre el lugar del edificio dónde ha ocurrido el incidente, hay poca precisión detallando el espacio, hueco o habitación de la casa donde se ha originado o actuado. 

Se debe obtener la máxima información sobre el siniestro, sus circunstancias (la ignición, la propagación y el lugar donde se ha producido) y sus afectados para poder elaborar estadísticas sobre la atención a los ciudadanos.

Víctimas
Por lo general, no se recoge información de las víctimas. Son muy pocas las actuaciones en las que nos encontramos victimas heridas y mucho menos fallecidas por lo cual la recogida de estos datos no supone un gran esfuerzo adicional, tan solo hemos de preocuparnos de registrar si ha habido víctimas, su número y que ha ocurrido con ellas. Además, se puede y se debería recabar toda la información necesaria a los otros servicios públicos o privados intervinientes. En la segunda parte de este artículo veremos qué datos hemos de recoger de las víctimas. 

Daños del siniestro
Este apartado no se suele rellenar, aunque puede ser de extrema utilidad a los ciudadanos que han sufrido un siniestro cuando tengan que afrontar o realizar alguna reclamación (propia o ajena) a las compañías de seguros o a terceros. Rellenar este dato supondrá un gran servicio a los ciudadanos.

Supervisión
No suele haber una revisión exhaustiva del parte y de su contenido por parte de los mandos supervisores,  lo que no motiva para que se completen adecuadamente. 

Con la lectura del parte, en pocas ocasiones se sabe con detalle lo que ha ocurrido y como se ha actuado. Se presenta la incongruencia de que muchos de los datos que no se han recogido en el parte se pueden leer en la prensa al día siguiente. 

Otros datos relevantes que deben recogerse en los partes
Otro dato relevante y con una carga humana importante es el de las personas salvadas por la intervención del servicio de bomberos y que de no haber sido rescatadas hubiesen sufrido graves consecuencias o la muerte. Este dato podría ser muy útil para exponer ante los ciudadanos los resultados de nuestro trabajo y la necesidad de nuestra actividad. Tampoco se recogen datos sobre el número de personas evacuadas en los incendios de edificios o en otras actuaciones. 

Información gráfica
La mayoría de los partes debería documentarse con imágenes fotográficas adjuntas al parte. Muchas veces es cierto que una imagen vale más que mil palabras. Estas imágenes pueden ayudar al jefe de la salida a elaborar el parte y al mando supervisor a conocer mejor los pormenores del incidente y de la intervención. 

Relaciones institucionales
Se deben mejorar las relaciones institucionales con los otros servicios públicos o privados intervinientes y establecer contactos fluidos para recabar información adicional para nuestros partes.

Transparencia
La adecuada y más completa cumplimentación del parte de intervención podría enmarcarse dentro de una política informativa y transparente a los ciudadanos.

Toda esta información tratada o sea las estadísticas elaboradas con los partes no solo deben hacerse públicas a toda la plantilla sino que debe hacerse accesible a los ciudadanos a través de la página web municipal y las redes sociales.
 
CONCLUSIONES
Tras las observaciones anteriores me permito enumerar un listado de propuestas que hemos de recoger y que nos ayudarán a mejorar los partes:

Con carácter general
-          Si se trata de una actuación Urgente.
-          Si ha sido una FALSA ALARMA (movilización para una intervención que no era real)
-          Si es: CON o SIN intervención.
-          Recoger la distancia recorrida desde el parque al lugar de intervención (podría ser automático).
-          Identificar el día de la semana en que ocurre la intervención (esto debería ser automático por parte de sistema informático).
-          Identificar el tipo de día: Laborable, festivo y víspera de fiesta (esto debería ser automático por parte de sistema informático).
-          Mejor clasificación e identificación del lugar al que se ha ido a prestar el servicio: Monte, Campo, carretera, vía pública, calle, finca, etc.
-          Identificación del edificio en el que se produce la intervención: Uso, altura del edificio, planta o altura en el que se ha producido o intervenido. Contemplar el uso de edificio en construcción.
-          Recoger mediante epígrafes protocolizados los otros servicios públicos o privados que han intervenido o presentes en la intervención.
-          Recoger los datos de personas rescatadas, evacuadas, atendidas y realojadas (al menos la cantidad).
                                        
Incendio
En caso de incendio, se debería recoger siempre con la mayor precisión posible:
-          La determinación del punto de origen, en que espacio, local o habitación del edificio se ha originado.
-          Las posibles causas del origen del incendio (Aunque no haya certeza de las mismas, se deben indicar las hipótesis más probables). Si hay duda entre dos posibles causas nada nos impide recoger esa duda por escrito, al menos así se descartan todas las otras causas imposibles.
-          El aparato que presuntamente haya podido provocar el incendio.
-          El material combustible que ha entrado en ignición.
-          Las circunstancias que hayan podido contribuir a la propagación. (Desorden o acumulación -síndrome de Diógenes-, inexistencia de puertas, falta de sistemas de PCI, materiales combustibles presentes, etc.).   

Partes adicionales
-          En caso de la existencia de víctimas -lesionadas o muertas- debería realizarse un parte complementario más completo que no sea necesario cumplimentar en todos los demás casos (en caso de incendio y de otro tipo de intervenciones).
-          En caso de accidente del personal propio: un parte complementario de accidente. 

Otros
También se debería recoger en el parte:
-          Si se debe avisar a otro servicio público, sanidad, policía, acción social, etc., para comunicar cualquier incidencia que les afecte a ellos.
-          Imágenes fotográficas. Sería un gran avance la incorporación de imágenes fotográficas al parte de intervención.

La segunda parte de este artículo tratará del parte específico o informe complementario cuando haya víctimas de incendio.  

(1)   Las recomendaciones de este artículo valen tanto para los servicios de bomberos como para las intervenciones similares de protección civil.

Fecha de publicación, 11 de junio, 2015.