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viernes, 24 de junio de 2016

¿Qué es protección civil? (V) La UME

Todos los que estamos relacionados con el mundo de las emergencias y la protección civil conocemos de sobra la Unidad Militar de Emergencias –UME- y sus vicisitudes(1). En la quinta entrega de este artículo me ha parecido oportuno analizar el papel de la UME en la protección civil antes de referirme al pronóstico del futuro de la protección civil en España.
 
Sin duda, se trata del mayor acontecimiento relacionado con la organización de la protección civil en España en el siglo XXI y que va a alterar el futuro; de hecho ya lo ha condicionado. Hagamos un breve resumen y destaquemos algunos elementos de importancia y de controversia en la vida de la UME.

Parece ser que la motivación principal fue que el Estado pudiese contar con algún instrumento de intervención en las situaciones de emergencia de cierta envergadura y que hasta entonces no tenía, pues el aparato de protección civil de las Delegaciones de Gobierno era absolutamente inservible para tener alguna relevancia o protagonismo en dichas situaciones.

Creación 
La UME, según dicen, idea del presidente Zapatero(2) (aunque yo he oído hablar de otros ideólogos, como padres de la criatura -uno de ellos, un antiguo subdirector de la DGPC-) fue creada en un Consejo de Ministros de octubre de 2005 tras el incendio forestal de Guadalajara en verano de 2005, en el que se produjeron 11 muertos.

Me han contado que tras el trágico incendio de Guadalajara, el presidente Zapatero hizo una visita a las instalaciones de la Dirección general de protección civil en la calle Quintiliano en Madrid y que tras la visita al edificio, al salir, cruzó con su séquito la calzada de la calle Mataelpino y al estar en la acera opuesta frente al edificio, se volvió mirando la sede nacional de protección civil, se dirigió a quién tenía más próximo, y dijo: ¿Esta es la mierda de protección civil que tenemos en España? O sea la misma conclusión que podría haber obtenido cualquier español que hubiese hecho la misma visita. El resultado de esta pregunta retórica es la creación de la UME.

Un artículo de El País, del 20 de agosto de 2006, argumentaba que “el carácter disciplinado y la disponibilidad permanente de las Fuerzas Armadas decidieron al Gobierno a crear la UME”. ¿Quién da más?

Recibimiento
La UME fue bastante mal recibida en sus comienzos: reticencias internas desde el propio Ministerio de Defensa, rechazada por los partidos de la oposición y tachada de "ocurrencia" de ZP, criticada por los medios de izquierdas y de derechas, y mal acogida por los profesionales de emergencias. La opinión pública no tenía opinión.

Además, tuvo un importante tropiezo legislativo pues el primer Decreto con el protocolo de movilización fue recurrido ante el Tribunal Constitucional y su fallo, que no entró en el fondo del asunto recurrido, lo declaró nulo. Creo que a la UME le vino bien, pues esto le permitió al gobierno elaborar un nuevo protocolo, mucho mejor diseñado y de mucho más alcance que el primero.

Uno de los aspectos más criticados por todos fue su coste: el presupuesto. Pareció exagerado el presupuesto de 1.600 millones de euros destinados a la creación de la UME en 2006. Para que se pueda relativizar esta cantidad la podemos comparar con el importe de 1.338 millones de euros que suponía el gasto de todos los servicios de bomberos de toda España (Datos de 2010 de la Estadística Nacional de Bomberos publicada por APTB) y con el presupuesto de unos 1.000 millones de euros del Estado y las CCAA en la extinción de incendios forestales. Evidentemente parece exagerado o desproporcionado, sobre todo teniendo en cuenta que la Unidad, en teoría, se iba a destinar a la actuación en las situaciones de grave riesgo o catástrofes y en España no se había declarado ninguna situación de interés nacional en los últimos 25 años (aunque alguna sí que hubo).

De vez en cuando aparece alguien en las redes sociales haciendo una división entre su presupuesto anual y el número de intervenciones habidas. Claro, el cociente es de escándalo. Y este argumento seguirá siendo utilizado en contra de la UME.

Pero creo que lo peor de todo lo que ocurrió, desde la perspectiva de los profesionales de la emergencia en España, con la creación de la UME, fue el reconocimiento y la aceptación de que el gobierno de la nación renunciaría a poner orden en el caótico sistema nacional de emergencias. Con la creación de la UME el gobierno nos decía que no tenía confianza en el modelo español de emergencias y que se desistía de acometer cualquier reforma. ¡Triste! Poco antes, siendo yo secretario general de APTB habíamos mantenido varios encuentros con altos cargos del Gobierno, muy próximos a Zapatero, que nos manifestaron estar al corriente de la situación caótica de la protección civil en España y que estaban dispuestos a dar pasos para regularla. Después de crear la UME no se reunieron más con nosotros, evidentemente pensaban que ya habían hecho lo que tenían que hacer.
 La UME identificando con el nombre a sus miembros da una lección de proximidad y transparencia 
¿Dependencia civil o militar?
En la creación de la UME se estableció que actuaría "cuando lo decida el presidente del Gobierno o el ministro en quien delegue" pero la dependencia directa del jefe del Gobierno se fue diluyendo. Creo que superada esta fase inicial, ahora está bajo dependencia orgánica del ministro de Defensa, operativa del jefe del Estado Mayor de la Defensa y funcional de las autoridades civiles del Gobierno. Pero según el Decreto de movilización de 2011 “En los supuestos de emergencias declaradas de interés nacional, y para el caso en que se decida la intervención de la UME conforme a lo establecido en este protocolo, la dirección y coordinación operativa de las actuaciones a realizar en la zona siniestrada en el ámbito de la protección civil corresponderá al Jefe de la UME”. Más claro: SI VAN MANDAN. Aunque, es cierto que esto no se corresponde con el espíritu de servicio y de colaboración que muestra la UME cuando se moviliza y que actúa por lo general como un servicio más en apoyo a los servicios de emergencia locales y a las autoridades del lugar. Al menos hasta ahora.

He tenido ocasión de presenciar más de una vez la presentación de la organización de la DGPCE y de la UME. En una ocasión fue de forma consecutiva y puedo asegurar que la impresión que obtuve fue que la UME con su organización, desarrollo, despliegue, medios, potencia y capacidad debería hacerse cargo de la dirección general de protección civil. ¡Quizás ya sea así, de hecho el director general de protección civil actual es un general militar!

Sus puntos fuertes
Tras los primeros años de funcionamiento de la UME creo poder apuntar algunos de sus puntos fuertes:
  • El primero, la disciplina, tan escasa en otros cuerpos de intervención en emergencias
  • La cualificación de todos sus jefes y mandos,
    • experimentados en situaciones y ambientes hostiles
    • en la toma de decisiones en situaciones complejas
  • En la dirección de recursos humanos
  • Su potencia, su número, su organización.
  • Su capacidad para intervenir en periodos prolongados de tiempo.
  • Sus potentes medios materiales y su diversidad y capacidad.
  • La polivalencia que han ido adquiriendo en estos años, estando preparados para un gran abanico de riesgos.
  • Su capacidad para realizar en catástrofes tareas que no puede hacer nadie más, como trabajos de ingeniería y de logística: tender puentes, montar albergues para miles de personas, etc.
  • Su sistema de comunicaciones incomparable al de cualquier otro servicio, con capacidad para comunicarse con todos.
  • Su internacionalización en dos vertientes.
    • Su certificación USAR por parte de Naciones Unidas
    • La exportación del modelo UME a varios países de Iberoamérica
  • Su aceptación social (se ha convertido en una unidad popular entre los ciudadanos). Su llegada y su presencia producen un efecto balsámico en la opinión pública – sin duda, gracias a la eficacia de su departamento de comunicación-.
 Los medios de la UME son la envidia de muchos servicios de emergencia 

Puntos débiles
Sin duda, toda organización tiene algún punto débil. Lo que considero que son sus puntos más débiles, en realidad tiene que ver con su consustancialidad de ser una unidad militar, ideada solo para las catástrofes.
  • El tiempo de movilización. Es lógico, es una unidad militar, mucha gente, muchos medios, se mueven lentos. No son como los bomberos que salen en un minuto.
  • La rotación obligatoria de sus mandos, que tan solo permanecen en la UME 3 o 4 años, y cuando se van se pierde el conocimiento y experiencia (know how) y las destrezas que han adquirido en la gestión de emergencias.
  • La falta de práctica y experiencia en las emergencias ordinarias. Consecuencia de que no intervienen en el día a día y solo actúan en las situaciones extraordinarias.
  • Todavía no hacen "Prevención". No creo que pase mucho tiempo sin que alguien se dé cuenta de que tener semi-pasivo a todo este contingente militar solo para utilizarlo como un recurso reactivo en caso de grandes o medianas emergencias no es rentable. La gran capacidad y cualificación de sus jefes y oficiales los hacen estar especialmente preparados para desarrollar tareas de prevención y planificación en la mitigación de los efectos de las catástrofes. Es cierto que estas competencias no las tienen de hecho, pero podrían ejercerlas con propiedad.
  • Es una unidad muy cara en relación con su número de intervenciones (comparándola con el resto de servicios de emergencia). No parce muy proporcionado que nos gastemos más dinero para las emergencias excepcionales, que hay muy pocas, que para las emergencias ordinarias, que las hay todos los días. Esto se podría resolver bien reduciendo su magnitud, o bien aumentado el número de intervenciones; lo que podrán hacer cuando quieran en función de la posibilidad de firmar acuerdos bilaterales con quién quieran.
Puntos críticos
Es posible que alguien me tache de ser políticamente incorrecto pero creo que también se han de tener en cuenta situaciones críticas que, aunque remotas, pueden darse. Después de todo, en materia de protección civil y planificación de emergencias se han de considerar las circunstancias más adversas, y yo advierto tres situaciones críticas debido a que una unidad militar sea el brazo armado (nunca mejor dicho) de la intervención en grandes emergencias:
  1. En caso de conflicto bélico con otros países es de suponer que todos los recursos militares disponibles serán movilizados al frente y si eso se produce, con mucha lógica, la protección civil quedará desprotegida. O al menos podría ocurrir. 
  2. Por el hecho de ser una unidad militar estará entre los objetivos de las fuerzas militares enemigas, con lo cual podría ser destruida o anulada o al menos muy vulnerable.
  3. En caso de conflicto bélico interno, como puede ser una guerra civil o una guerra territorial no parece que una unidad militar pueda ser neutral y garante de la protección civil igualitaria de todos los ciudadanos civiles de las partes en conflicto.
La toma en consideración de estos puntos críticos, debería ser el punto de partida para pensar en una organización nacional de protección civil alternativa o complementaria a la UME, de carácter civil.

Corolario

Tras Zapatero, al llegar el gobierno de Rajoy me hicieron llegar un informe del Ministerio de Defensa que abogaba por la disolución de la UME. Tras su lectura, puedo asegurar que no creí ni un segundo que la UME pudiese desaparecer y así ha sido. Cada día está más consolidada. La UME es actualmente irreversible, es un instrumento necesario e imprescindible para el Gobierno de España.


(1)  Con motivo de la celebración del décimo aniversario de su creación ha editado el libro “10 AÑOS UME 2005-20015 EMPIEZA LA HISTORIA” el que explica su origen y su desarrollo y actividades en esta década. Recomiendo su lectura.
(2)    Siguiendo con el estilo de paisanaje de los presidentes españoles Zapatero situó una de las bases de la UME en León, donde anunció su creación y la unidad desfiló por primera vez.